viernes, 18 de noviembre de 2011

Época de Vacas Flacas





Ya sabemos que en época de vacas flacas, hasta el más tonto no quiere perder una venta, por lo que algunos se embarcan en cosas que ni saben ni tienen recursos para cubrirlo. Algunos proveedores se compromete a cosas sin saber si van a poder cumplir lo prometido y que, evidentemente, por motivos de su error en el presupuesto o recursos ofrecidos, no se pueden realizar las cosas pactadas en el proyecto (e incluso en algún caso aceptadas por escrito); pero lo peor es que encima no quieren o no saben solucionar la papeleta, ni dar la cara explicando que se han equivocado en las previsiones, ni dar la solución a aplicar. La única solución que esta gente encuentra es salirse del Job Venture e ir hablando a todo el que quiere oírle de que el problema es de otro, normalmente del director del proyecto que pertenece a la otra empresa, haciendo creer que este no le ha dejado hacer las cosas pactadas. Todo ello para que "el otro" le solucione la papeleta, igual que los papis le hacían cuando eran pequeños.

Hace años esto lo había visto en el jefecillo o mando intermedio de empresas, o entre compañeros de trabajo, en especial para quitarle el puesto de responsable al jefecillo o al compañero con opción a un ascenso, pero últimamente entre empresas colaboradoras en un mismo negocio conjunto, también lo estoy viendo. Esto es lo más estúpido que se puede hacer, ya que así los dos pierden el negocio... bueno, sólo el que se retira del negocio, sin tener conciencia de que realmente él es el único que ha perdido el negocio. Los que quedan, aunque solucionan el problema y rescatan el negocio, les cuesta mucho volver a tener la confianza del cliente. Una falta flagrante de profesionalidad a todas luces, por parte de los desaparecidos.

Lo bueno es que los clientes no son tontos y en poco tiempo se dan cuenta de la falta de iniciativa y profesionalidad de estos "desertores", rechazándolos poco a poco como proveedores y dejándolos de lado. Como esta nueva situación de rechazo por parte de los clientes no les gusta a los tránsfugas, ya que no es lo que querían conseguir, sino todo lo contrario en muchos casos (quedarse ellos solos con el cliente es otra de los motivos por lo que algunos hacen esto), aprovechan la ocasión para ir diciendo por otros lares pestes de "el otro" (el que ha quedado dando la cara, recibiendo las tortas ajenas no merecidas, y solucionando el problema incluso mejor que antes), para seguir hablando mal de ellos, con mayor intensidad, y contando mentidas por doquier, llegándoles a acusar de que todos los males que ellos han tenido durante muchos años, incluso de antes de conocerse o trabajar entre ellos. Y si nos quejamos y defendemos, arremeten con lindezas verbales, que a mi vergüenza me da escribirlas.

No, si en época de vacas flacas, ni protestar podremos ante ataques externos de personas injuriosas.

Cuanta falta de profesionalidad y de responsabilidad hay por el mundo, oiga!!

Afortunadamente, estas muestras de falta de profesionalidad no suelo sufrirlas más que de vez tarde en tarde y es la primera vez en 5 largos años, no como otros con los que he hablado, que dependiendo del sector los tienen semanalmente. La solución: dejando todo muy bien atado antes de empezar en el proyecto.

Pero esta última vez que me ha pasado, aunque todo bien atado y firmado por todas las partes implicadas en el proyecto, en una sola semana, fueron 3 de golpe. Uff, difícil de digerir.

Comentándolo con otros colaboradores y conocidos, indican entre risitas que a ellos también les pasa y, a causa de su intento de ofrecer un precio más bajo en sus proyectos, se lo suelen encontrar con una asiduidad muy superior a la mía.

Lo dicho. Cuanta falta de profesionalidad y de responsabilidad hay por el mundo, oiga!!

Saludos.

Papá Vader.
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