lunes, 30 de julio de 2012

La productividad personal


Hace unos días, navegando buscando otras cosas, me encontré con un artículo y me hizo que pensar en la productividad personal. Tanto es así que, desde mi perspectiva, me gustaría comentarla, ya que en esta época de crisis, parece ser que la gente se le ha olvidado esto de la “productividad personal”, y siguen haciendo y deshaciendo como si les sobrase el dinero y el tiempo, o como si ganarlo fuese igual de fácil que hace 5 años. Evidentemente también hay gente que está tocando de pies al suelo y ve la realidad actual, por lo que están comedidos en este aspecto. También nos encontramos con aquellos que por el hecho de ganar algo menos (en especial por los recortes  empresariales y por los impuestos gubernamentales), aunque se dan cuenta de que estamos en crisis, gritan, aúllan y se rasgan las vestiduras, como si fuesen ellos los más perjudicados en la faz de la tierra, cuando la mayoría de los que están en peores condiciones, son los que ven todo de forma más positiva.

Creo que lo mejor será explicando que es la “productividad personal”, ya que veo a más de uno a puesto cara de no saber de lo que hablo o con cara de “a este se le ha ido la olla!!”

Productividad

La RAE (Real Academia de la lengua Española) define productividad como “Relación entre lo producido y los medios empleados, tales como mano de obra, materiales, energía, etc.”

O dicho de otra forma, es conseguir los objetivos marcados, utilizando óptimamente de los recursos disponibles. Con ello nos referimos a que además de conseguir el objetivo marcado, sino que se debe realizar de forma eficaz.

 

Personal

Se hace referencia a la persona únicamente,  aquí y ahora no sirven los conceptos de grupo, que en Internet podemos encontrar cientos de explicaciones de ello, más teniendo en cuenta que las personas actualmente raras veces trabajan solas; unas veces en el marco del equipo de producción de una empresa, otras con colaboradores para el trabajo de algún independiente. Pero aun así, si se desea mejorar la productividad del conjunto, del equipo, del grupo, de los colaboradores, se debe empezar por cuidar la productividad de las personas.

 

Eficiencia y Eficacia

Siempre se habla que para mejorar esto o mejorar aquello, se debe ser más eficiente y eficaz. Esto quiere decir que las cosas las puedes intentar hacer en menos tiempo o puedes elegir las cosas que haces con más inteligencia. En el primer caso estás mejorando la eficiencia de tu trabajo y en el segundo caso hablamos de incrementar la eficacia.

Desgraciadamente nos solemos encontrar con mucha gente que opina que es exactamente lo mismo una cosa y la otra; o sea que mejorar el rendimiento sólo pasa por hacer más en menos tiempo.

Lo cierto es que sería ideal poner en practica los dos conceptos simultáneamente, pero en la práctica, pocas veces nos permite hacerlo, ya que dependiendo del trabajo, del proceso, del ambiente circundante, predominará uno sobre el otro. Lo importante es que cada uno de nosotros debemos poder detectar cual es el que en cada momento debe imprimar sobre el otro. Obviamente, lo mejor es optimizar ambos aspectos de nuestro trabajo, para avanzar hacia nuestros objetivos con el mínimo uso de recursos.

 

El barco se hunde


Para poder explicar cómo mejorar nuestra Productividad Personal, podemos empezar por asimilar nuestra situación, y para entenderla podemos imaginarnos que somos capitanes de un barco. Como capitán de este barco que lleva nuestro nombre, tenemos dos responsabilidades: hay que controlar el barco –asegurarnos que el motor funciona bien, que tenemos suficiente comida, que la tripulación sabe qué hacer, etc. – y mantener el rumbo – verificar la brújula, planificar la ruta, etc.

Si el barco se encuentra en una tormenta y se está hundiendo –algo parecido a la situación actual de mucha gente– queda claro qué la prioridad en este momento es recuperar el control. Cuando estaremos fuera de la tormenta, volveremos a ocuparnos de regresar a la ruta correcta.

 

Primero control, luego objetivos

Cuando por fin decidimos mejorar nuestra Productividad Personal, lo que solemos hacer es empezamos a fijarnos objetivos. El problema es que para poder llegar a estos objetivos, hay que tener muy claro los proyectos y crear las correspondientes tareas. Como solemos tener demasiado trabajo, queda claro que crear más tareas para cumplir nuestros objetivos, es claro que no es la solución. Si queremos definir y determinar nuestras metas, lo que primero debemos hacer, necesitamos hacer, es controlar nuestra vida para tener espacio de maniobra para cualquier situación.

Y en caso que nos faltaran ambos eficiencia y eficacia, lo mejor es trabajar primero la eficiencia – que equivale al control –, sin olvidar que más tarde habrá que pensar también en el rumbo de nuestra vida.

Porque no avanzamos, procrastinamos

¿Qué es procrastinar? Significa postergación o posposición; es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables.

Una persona verdaderamente productiva tiene una característica muy importante: hace cosas y no las pospone para otro momento.

Podemos planificar todo lo que queremos hacer, usar el mejor gestor de tareas, tener el plan de proyecto más completo y dedicar semanas en desarrollar nuestros objetivos… todo esto no sirve de nada si al final no finalizamos ninguna acción.

Pero esto no es todo: como hay más trabajo que horas (y esto no es falso, ni en estos momentos), no es suficiente solo finalizar las tareas. Debemos hacer una elección: cuáles son las cosas que haremos y cuáles son las cosas que dejaremos de hacer. Hay que identificar las tareas importantes, las tareas que nos dan más beneficios a largo plazo y dedicar nuestros esfuerzos a estas tareas.

Por ello, si realmente queremos ser productivos, solo nos resta seguir dos pasos:
1.       Decidir qué vamos a hacer (y por tanto, decidir qué no vamos a hacer)
2.       Hacerlo.

Aunque parece demasiado fácil, a la práctica no lo es. Nos solemos encontrar en bastantes ocasiones que hay una tarea es más importante que otras, pero que nos dedicamos a hacer otras cosas menos importantes. Aunque mañana vence el plazo de entrega de un proyecto, antes de ponernos a redactarlo, primero consultamos los mail que nos han llegado (y el Facebook aquellos que tienen la “drogodependencia” más fuerte). Sabes que tú jefe o cliente está esperando el informe, pero lo que primero haces es organizar los papeles que tienes en la mesa, por decimoquinta vez. Somos conscientes de que hay tareas importantes para finalizar, Pero dedicamos tiempo a otras cosas.

Este comportamiento se llama procrastinar. Existen varias razones porque procrastinamos y cada causa tiene sus soluciones. En todos los casos, el primer paso es ser consciente de que lo estamos haciendo. Ahora mismo estás leyendo este texto. ¿Realmente es el mejor uso de tu tiempo? Espero que la respuesta sea un sí rotundo, porque la información en este artículo te ayuda a mejorar tu forma de trabajar, dando mejores resultados a largo plazo.

Para empezar a eliminar la procrastinación, debemos analizar el uso de nuestro tiempo. ¿A qué tareas hemos dedicado más tiempo? Podemos hacer un control de uso de tiempo en una sencilla hoja de papel: cada 15 minutos apuntas qué estás haciendo en este momento. Después de algunos días tendremos suficientes datos para analizar cómo estamos usado nuestro tiempo.

Inténtalo durante unos días, de lunes a viernes, por ejemplo, los resultados te sorprenderán.

Hay más trabajo que horas

Aunque p arece una contradicción, pero hoy en día, en plena crisis económica, el volumen de trabajo que tenemos es más grande que nunca. Tenemos que avanzar nuestras empresas, hacer más eficaz a las instituciones públicas, y todo esto con menos personal. La única manera de hacerlo es trabajar más inteligente: elegir qué vale la pena hacer y qué hay que dejar de hacer.

Debemos mirar atentamente las acciones que tenemos pendientes en este momento: hay 32 mensajes de correo sin leer en la bandeja de entrada, tenemos que escribir tres presupuestos para clientes nuevos, dentro de una hora empieza la reunión departamental, hay que cambiar el aceite del coche, la semana que viene es el cumpleaños de nuestra pareja – ¿ya tienes regalo? –, te gustaría aprender inglés, tienes que finalizar el informe sobre los resultados del proyecto, hay que planificar las sesiones de evaluación del personal, el antivirus no se actualiza, etc.

 

Tienes demasiado trabajo

Si gastásemos parte de nuestro preciado tiempo en realizar  una lista de todas las acciones pendientes, tendremos al menos cien tareas. Si realizásemos todas las tareas, necesitaremos al menos un mes para finalizarlas todas. Pero cada día se reciben veinte emails y cincuenta llamadas con nuevas tareas. Cada día recibimos más trabajo nuevo y el volumen total de cosas pendientes crece. Muchas veces apuntamos estas nuevas tareas, pero ya sabemos que muchas de ellas no vamos a tener la posibilidad de hacerlas.

 

Decir no

Para poder realizar las cosas realmente importantes, debemos aprender a decir una palabra que a muchos les cuesta horrores decirla: NO. Debemos aprender a desechar tareas no son tan importantes para nuestros proyectos. El mejor momento para eliminar trabajo es cuando recibes la petición de una tarea nueva, de lo contrario, la lista crecerá y crecerá y crecerá….

El único problema es, ¿cómo saber qué tareas puedes descartar? ¿Cómo puedes establecer prioridades?

 

¿A qué te dedicas?

Las dos únicas razones reales para realizar una tarea son la responsabilidad o la acción que ayuda a lograr los objetivos a largo plazo. Nuestras responsabilidades describen la situación actual: qué tenemos que hacer y cuáles son las cosas que nos impiden conseguir el objetivo. Nuestros objetivos explican qué cambios queremos aplicar a esta situación actual. Si una tarea no es responsabilidad nuestra ni nos ayuda con nuestros objetivos, es de lógica que no deberíamos hacer esta tarea, ya que realmente pertenece a otra persona que quiere que se la hagamos por ella.

Tener claro cuáles son nuestras responsabilidades y objetivos es la única condición inamovible para poder descartar tareas. Si no tenemos claro a qué nos dedicamos, acabaremos con demasiado trabajo para hacer.


Papá Vader

lunes, 16 de julio de 2012

[General] Los Seudo-Estandartes Culturales.



Estando por andurriales de Internet, he leído que hay gente que indica y aconseja a otros que se puede considerar arte o cultura y que no se puede considerar, cual estandarte cultural del nuevo milenio, y gran conocedor de los temas fuese.

Yo personalmente no me atrevo decirle a nadie que debe pensar, que debe decir o que debe considerar cultura (y esto último es de lo que menos me puedo atrever), pero un mínimo de coherencia, personalidad y saber tomar mis propias decisiones, eso sí que puedo hacerlo, sin necesidad que nadie me lo diga (y que conste que hay gente que se ha enfadado conmigo por eso mismo, porque tengo criterio propio sobre las cosas y no hago ni digo lo que el enfadado quería).

Estos seudoestandartes culturales pretenden hacer creer que lo saben todo y que no necesitan a nadie que los asesore y que si de ellos dependiese, rehacían completamente los libros de arte y cultura. Sin embargo pertenecen a minigrupos que suelen ser segregacionistas y estar separados del resto del movimiento cultural internacional. No, no estoy hablando de un movimiento o hobby en concreto, sino de las aficiones en general. Y en los que más nos podemos encontrar este tipo de personajes son en los movimientos contraculturales y en los de habilidad manual, como en el hobby de miniaturas y dioramas. Se rodean de pequeños corpúsculos de gente que hacen la ola cada vez que abren la boca para decir algo y por ello se crecen cada vez más y cada vez más la dicen más gorda (me refiero a la metedura de pata).

Pero empecemos por como reconocerlos. Estos “mandatarios” de los minigrupos suelen haberse crecido tanto por su desmán de charlatanería, consiguiendo hacer creer a su sequito que lo que dicen es totalmente cierto. Lo primero que denotaremos es la prepotencia y la arrogancia. Prepotentes ya que puede llegar a obligar a gente a hacer o decir cosas que él mismo no se atreve decir, para no quedar en entredicho; y arrogantes ya que ante cualquier metedura de pata son capaces de llegar a decir que la culpa no es suya, sino del sequito que le rodea, y si estos se quejan, cambiar el discurso, pero con la arrogancia de intentar hacer creer que el error siempre es de los demás, nunca suya. Otro denominador común de los seudoestandartes culturales son los enfados o pataletas infantiles que pueden llegar a coger, por que otros no tienen su misma forma de pensar, llegando incluso a difamar al los Estandartes Culturales reales, para parecer que ellos son los auténticos y los que “reciben” todo el daño del mundillo; eso sí llorones, acusicas y quejicas, un montón (este me ha echo esto, aquel me ha dicho aquello,...). Estas pataletas, envidias y enfados muchas veces son debidas a que no entienden porque hay gente que consigue logros personales y consiguen difundir la cultura y hacerse un renombre; lo que realmente no quieren ver es que esto se consigue únicamente a base de trabajo, sudor y esfuerzo. Y no lo quieren ver ya que ellos pretenden obtener lo mismo y mas sentados en sus poltronas, con mirada prepotente, manos cruzadas tras la cabeza y con los pies sobre la mesa, esperan obtener lo mismo o más sin trabajarlo, sin sudarlo y sin esfuerzo alguno, sólo por decir que es quien es, mientras con mirada dictatorial, exigen a sus allegados que les pongan sobre “su” mesa las medallas de los logros de estos, para  poder autoimponérselas en su pecho. Como los que logran triunfos y les otorgan medallas no son “sus” allegados, se enfadan y sueltan frases como ' que tiene “ese” que no tenga yo ', ' YO me lo merezco más que “ese” ', ' yo lo he visto/pensado antes y por lo tanto soy el primero ', ' como lo mío es mío, es mejor que lo de “ese” ', y otras perlas por el estilo.

Estos seudoestandartes culturales, que son capaces de determinar incluso que es arte y que no lo es, como si poseyeran una licenciatura en dicha especialidad, suelen auto proclamarse los abanderados de la cultura, pero curiosamente no hacen ni un mínimo esfuerzo para potenciarla ni promocionarla. Es más, llegan a enfadarse cuando ninguno de sus más allegados realiza esta tarea en su nombre. Pero eso si, aunque este esfuerzo lo realice otro, perteneciente a su minigrupo, exigirá que aparezca su nombre por delante de todos, cual capitán que dirige a sus tropas como si hubiese estado en primera línea de fuego.  Pero si por desgracia nadie del grupo lo hace y otra persona, más conocedora del tema de fuera del minigrupo realiza esta tarea, el enfado puede ser tan monumental que la compostura y la educación suelen lucir por su gran ausencia, llegando a “rasgarse las vestiduras” porque otros se han adelantado en lo que él iba a hacer.

Eso si este tipo de personajes no están solos en el mundillo que le per toque, por lo que para evitar que los miembros de su minigrupo puedan “fugarse” ante alguien que pueda ser realmente un estandarte cultural, no autoimpuesto, crearán sus propias jornadas, sus propios eventos, ya que de esta forma evitarán presentarse a los eventos que están reconocidos culturalmente, llegando a desprestigiar a estos últimos hablado mal y despotricando todo lo que puedan y más sobre los miembros del staff del "otro" evento. Si a sus microjornadas no se presentan más que sus seguidores, pueden llegar a decir que existe una conspiración judeo masónica en su contra (que no es lo mismo que en contra del grupo, ¡ojo!).

Alguno de los lectores a estas alturas habrá notado la estrecha relación que existe entre estos minigrupos y las repúblicas bananeras que anteriormente ya traté en otro artículo. Pues sí, lo han notado correctamente, ya que cuando algún miembro del minigrupo empieza a pensar por sí mismo y tiene su propio criterio, los echan cual perro sarnoso fuera de su minicomunidad. Pero… Ah! una vez iniciada la primera expulsión, es como si se hubiese rasgado el velo que tienen los concubinos ante sus ojos y se inician las desbandadas progresivas de los miembros de los minigrupos, llegando al final a quedar pocos (o ninguno) que puedan dar fe de los peudoconocimientos de su líder.

Y cuando por fin alguno de los integrantes de algún minigrupo se le ocurre una idea auténticamente cultural, todos se ponen de acuerdo en que  se debe hacer todo el movimiento para generar en realidad esta idea. De repente todos hablan de hacer esto, hacer lo otro, hacer lo de más allá, el seudoestandarte promueve la iniciativa y anima a sus seguidores a que aporten más ideas, más trabajos a realizar. Pero… ¿quién le pone el cascabel al gato? De repente todos los que han estado hablando de hacer, empiezan a buscar escusas para no hacer, empezando por el líder, el cual alega que él, mancharse las manos con este tipo de trabajos, como que no, que sólo aportara su nombre, siempre que la idea se plasme en algo positivo y bien hecho, si sale mal, ¡pobre del que ponga o mencione su nombre!, llegando a declarar que él y su grupo (eso sí, su nombre por delante de todos) se desvinculan de lo sucedido o de lo realizado. Pero no sólo desaparecen para poder iniciar la actividad o “ponerle el cascabel al gato”, sino casi lo más importante ¿Quién fabrica o compra el cascabel? Nuevamente todos desaparecen y si el que ha tenido la gran idea se atreve a hacerlo (fabricar el cascabel y ponerselo al gato, todo él solito y sin ayuda de nadie), después de termina la actividad en solitario, descubre que su nombre en último lugar en el cartel, en el que aparecen como organizadores sus "compañeros", que se han autoimpuesto medallas por doquier y casi regaladas a peso, y que encima su nombre, no sólo está el último, sino que aparece como simple colaborador; debido a este "desprecio" por parte de sus compañeros, dejará de hacer actividad alguna, por muy buenas ideas que tenga… Y es así como se mata a “la gallina de los huevos de oro”.

Pero lo más importante de estos “seudoestandartes culturales”, es la insistencia obsesiva de que todos los que del movimiento cultural o hobby deben pensar, hablar, escribir y actuar de la misma forma que ellos, aunque estén claramente equivocados, falten el respeto o estén en una falta evidente de conocimientos culturales.

Así que, sin más que decir, sólo me falta daros un consejo: estad vigilantes y alejaros de los seudoestandartes culturales. Pueden ser dañinos para la salud.

Saludos.
Papá Vader

jueves, 7 de junio de 2012

La obsesión por un juego



Últimamente me encuentro con auténticos obsesionados de “monotemas”, bien sea de un estilismo, de un juego, de un grupo musical o de los chiripitiflauticos.

Estos obsesionados se dedican a “exigir” a todo con el que se cruza en su camino a que dejen todo y se dediquen exclusivamente a lo mismo…

Pero comentemos los obsesionados por el juego… no por los juegos de azar que reportan/pierden dinero, sino a los denominados lúdicos... aunque también es de los que te hacen perder mucho dinero, si estás obsesionado. Tamién es extrapolable a todos los demás campos.

Como decía, estos obsesionados por un único juego, se dedican a “exigir” a todo con el que se cruza en su camino a que dejen todo y se dediquen exclusivamente a jugar a este mismo juego. “Quita, quita que los Currumediles no tiene ni punto de comparación como jugar a Debomemos. No juegues más a Currumediles, tío. Yo jugaba antes a Varampitosos y, desde que juego a Debomemos, no tengo que preocuparme por nada. Todo lo que tienes de Currumediles lo tiras y te compras el reglamento y todas las expansiones de Debomemos. Ahora somos pocos, tres o cuatro, pero en cuanto podamos ser veinte o treinta, ya verás cómo nos lo vamos a pasar, siempre jugando a este jugo, sin necesidad de aprendernos 200 reglamentos diferentes…”. Y aquí da igual si estamos hablando de un juego de Rol, juego social o Wargame; da igual, siempre es lo mismo.

Cuando tenía cerca de 14 años, solía jugar a Monopoly, un juego social por excelencia. Tenía a un par de amigos que constantemente jugaban a lo mismo y les reventaba que, aunque ellos jugaban horas y horas todos los días, yo jugando sólo los sábados, siempre les ganaba (no recuerdo ni una partida que no les ganara, francamente). No entendían porque compraba una calle y después se la vendía o cambia por otra cosa en la fase de subasta… no lo entendían, por lo que entre risas, me vendías las estaciones y otras que ellos consideraban no sustanciales… Pero bueno, la cuestión es que al final convencieron a más compañeros para poder jugar… bueno para poder ganar, ya que al poco de encontrar a dos que siempre perdían, dejaron de jugar a Monopoly conmigo y no querían jugar a nada más ni conmigo ni con otros que no fueran los 2 "perdedores". A los 16 años empecé a juga a wargamers y Rol, ya que los juegos de sociedad como el Monopoly o como los 1000 kilómetros, empezaban a parecerme terriblemente sencillos y ligeramente aburridos (aunque hoy, si puedo, juego a ellos, faltaría más! Son simples y de poco pensar, incluso a una buena partida de paschis no le hago ni un feo!!! jejejeje). De estos dos amigos del principio, lo único que sé es que estuvieron un par de años más jugando exclusivamente a Monopoly. Es más sé que fueron al campeonato regional de Cataluña… pero nunca más he sabido de ellos; ni la clasificación que obtuvieron.

Los obsesionados por un juego en concreto, se compran inicialmente lo necesario para jugar a ello y a partir de ese momento, juegan y juegan y juegan… siempre que pueden, todos los días si es preciso. El fin de semana se convierte desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la noche, en un único día de partida tras partida. Obsesionados en ganar, ganar, ganar, tanto que constantemente están comprando miniaturas para poder tener el ejército perfecto imposible de que les ganen. Y cuando aun así lo consiguen, siguen comprando más miniaturas, ya que no desean que aparezca un nuevo jugador con un ejército mejor que el suyo. Comprar, comprar, comprar. Si sale un manual nuevo, no espera a que alguien se lo preste para ver como es, simplemente lo compra a los 5 minutos de haber salido a la venta, para ver si puede comprar algo más troncho para poder eliminar a todos los posibles contrincantes más fuertes, comprar, comprar, comprar…

Personalmente suelo jugar en mi tiempo libre a lo que me apetece en ese momento, o a lo que pueden estar dispuestos a jugar otros amigos y a mi me guste; que bien puede ser un wargame de la 2ª Guerra Mundial, bien una de Medieval, bien una partida de Rol de Ci-Fi, bien puede ser una partida de Munchkin, bien… lo que se tercie y me apetezca, como simplemente pasar de jugar y ponerme a pintar miniaturas, leer un buen libro de historia o de aventuras, ver una película de acción o un clásico, pasear con mi mujer y/o mis hijas, o simplemente estirarme en la cama a no hacer nada (Mmmm... No, esto no es cierto, no "pierdo" mi tiempo libre durmiendo, no). En eso consiste el Tiempo Libre, en relajarte.

Relajarte… Este tipo de individuos, llegan a estar tan obsesionados por el juego, que no se relajan nunca. Es más, si alguien no le sigue la corriente y le dicen que el juego que él ha elegido no es el mejor del mundo, pillan unos enfados monumentales, faltando el respeto e insultando al que está delante que, con cara de acabar de tomarse una seta alucinógena, no sabe ni lo que pasa ni el porqué de la transformación de La Masa Roja que tiene delante de él (roja por el color de la cara de ira/rabia del obsesionado, claro está).

Aquí vuelvo a entrar en valoraciones personales. No sé el resto de la gente (los obsesionados, evidentemente que no), pero yo realizo actividades lúdicas en mi tiempo libre para poder desconectar durante un rato de los problemas agobiantes que todos tenemos en el quehacer diario (un jefe que no nos deja ni a sol ni asombra, el empleado que no hace lo que le digo ni ordenándoselo, el compañero que gasta su pobre tiempo en hablar mal del resto de compañeros, el cliente que se dedica a tocar los bemoles porque el color de los Cuchidriles es algo más claro que el que compró hace dos años, el proveedor que no cumple con lo pactado en el contrato y nos entrega lo que le sale de los pelusillos,…). Por eso mismo no llego a entender esa obsesión por querer que todo bicho viviente juegue a su juego y si no, pilla unos rebotes y cabreos del quince.

¿Dan puntos o premios por “adeptos” captados? Esa es la sensación que dan este tipo de gente, que consigan puntos extras en sus partidas por nuevos jugadores “embaucados” (“hoy tengo mi ejército de 1000 puntos, pero como esta semana he conseguido 4 adeptos, a 35 puntos el adepto, son 140 puntos extras para mi ejército“). No creo que esto sea como el concurso del “un, dos, tres, responda otra vez”.

Y aquí es meterme en camisa de once varas, pero este tipo de comportamiento obsesivo lo comparo casi como una forma sintomática de ludopatía. Eso de constantemente comprar, gastar, para poder ganar, ganar… más teniendo en cuenta que los wargames y otros juegos lúdicos y de sociedad tienen un alto componente de azar, por el simple hecho de tener que solventar las situaciones a base de tiradas de dados.

Y esto me llena de gran pena, y lo siento enormemente por estas personas, más cuando le intentas explicar lo que están haciendo y encima te atacan, te insultan, te faltan el respeto… Y al final sólo me queda poder decirles: “Tío, que sólo quería ayudarte. ¡Anda y que te den!”.

Fin de la amistad. Y encima te tratan de mal amigo, traicionero y otras cosas peores ("eres el que ha destruido el juego en España"), ya que no juegas a su juego.

Sólo decir a esta gente, aunque sé que estarán diciendo “yo no soy así ni nunca lo seré”, que tiene remedio esta enfermedad.

Papá Vader.

lunes, 28 de mayo de 2012

Mesa clandestina sobre el estado del Steampunk en España



En la pasada Convención Steampunk celebrada en Barcelona, en noviembre del 2011, se realizó la ya anunciada desde hacía meses “mesa clandestina sobre el estado del Steampunk en España”. Al final se presentaron unas 15 personas, más o menos, de diferentes puntos de la geografía española (Galicia, Baleares, Asturias, Cataluña, Madrid,…).

En esta mesa estuvieron sentados los pocos que realmente quisieron saber cómo está el Steampunk en España, sea por un motivo o por otro (indistintamente) y los que querían saber cómo poder ayudar al movimiento para potenciarlo y tirar adelante con él. No hace falta nombrarlos, no hace falta decir quiénes eran, no hace falta poner medallas a todos los presentes, ya que no es una condición indispensable estar en la mesa para darse a conocer, sino poner de su parte después, cada uno en su zona, cada uno a su manera, cada uno con el trabajo, el sudor y el esfuerzo, no para darse a conocer a sí mismos, sino sólo al movimiento. En ella se abordaron temas de cómo está el panorama a nivel de grupos y asociaciones, las tendencias culturales, de estética e ideología que está empujando desde otros países y como afecta en España.

Lo primero en lo que todos, absolutamente todos los presentes estuvieron de acuerdo, por encima de otros temas y por tener diferentes formas de ver otros temas, es en la falta de apoyo entre los diferentes grupos de retrofuturismos en España, en la irracionalidad, no sólo de no apoyarse entre ellos o de poner impedimentos, así como en la obsesión de separase y crear pequeños grupos aislados e independientes, por el simple hecho de tener formas de vista diferentes de la visión del Steampunk en España (y sólo diferentes, no radicales). La tendencia de vender humo, ofrecer cosas y no cumplirlas, así como decir ser los mejores y desprestigiar al resto de Steampunk que no pertenecen a su grupo. Esta práctica estuvo mal visto por todos los presentes, ya que deja en mal lugar a todo el Steampunk español. Todos y no hubo excepción, estuvieron de acuerdo de que esto es bastante absurdo y se debería poner todos de nuestra parte para que no sólo no sucediese, sino de conseguir unir a los grupos que en la actualidad están disgregados y no tienen demasiado contacto entre ellos.
Es más, hubo incluso gente que anunciaron escribir artículos en sus blogs, de temática Steampunk, para iniciar este trabajo de unión, escribiendo artículos al respecto…  Y de alguno de los presentes que así se comprometieron, incluso con más fuerza que otros, yo todavía no lo he visto, después de 6 meses (promesas, promesas, promesas...).


Se habló de que existen diferentes comunidades de Steampunk, normalmente minoritarias, que no quieren ir en la misma dirección que el resto de comunidades, que el resto del mundo Steampunk, no sólo de España. Pero lo que todos los presentes también encontraron ridículo es que estos grupos minoritarios se enfadan por que el resto de comunidades, las mayoritarias, no van en su misma dirección. Y yo me atrevo a decir que también se enfadan por no pensar ni decir lo mismo que ellos.

En esta “mesa clandestina” anunciada a los cuatro vientos muchos meses antes, se comentó que el Steampunk no sólo es la estética, los cachivaches, las goggles. No, lo que estuvo muy claro es que hay mucho más. En resumen lo que todo el mundo quedó de acuerdo es que Steampunk es cultura. Y no Subcultura, sino CULTURA con mayúsculas. El Steampunk no es un recreacionismo de como fue la época victoriana, no es una forma de vestir idéntica a esa época, ni una forma de pensar, ni una forma de hacer. Lo que está claro es que el Steampunk es un que pudo haber sido si…, un romper con la sociedad de esa época, un protestar por el encorsetamiento de la forma de pensar y de hacer de una época, un época en la que, en parte, se sigue añorando, en especial por sus concepciones, porque fue la época de los descubrimientos, la época de las innovaciones, la época de los grandes inventos. Todo lo que no sea protestatario, lo punk del movimiento, no es Steampunk. Todos estuvimos de acuerdo que alguien simplemente vestido de época, rigurosamente vestido de época, no es Steampunk. No por llevar tres engranajes cosidos en la ropa ya se es Steampunk, no, eso no. Todos, y sin excepción, estuvimos de acuerdo que la parte cultural, la parte filosófica del movimiento es la que hace al Steampunker, no su atuendo. Tenemos a reconocidos Steampunkers españoles que no se han vestido nunca ni con un mal traje de principios del siglo XX. Todos los presentes estuvieron de acuerdo que alguien sólo vestido de época podría tratarse de un recreacionista o de un cosplayer. Hoy en Europa (Inglaterra, Alemania, Francia, Rusia,…) y E.U.A. están el quehacer expansionista de enseñar y presentar la cultura Steampunk a la sociedad. El momento, la época de cosplay terminó. Es más, cantantes con sus videoclips que han hecho más daño que beneficio, son los que han ayudado a dar una imagen de “moda urbana” y hacer que ciertos miembros de otras subculturas se añadan a esta o, simplemente, que nuevos “frikis” (o mejor dicho, que se autoconsideran frikis) creen que este es el “espacio” que buscaban (y a lo mejor sí que lo es, también es cierto). Ahora es el momento de empezar a mostrar la cultura, el arte, la filosofía. Para el cosplayer, ya tenemos a los aficionados al manga. Para vestirse, no cosplayarse, de forma acorde con la cultura, la filosofía y el movimiento Steampunk, también es el momento. Cada cosa para cada cosa. No es necesario mezclar peras con hamburguesas, por el simple hecho de decir que todo es comida.

La mayoría de los presentes estuvieron de acuerdo en que en ese momento, en el momento de sentarse en la mesa clandestina, que la tendencia actual de la estética está sobre la ideología, pero que deberían poner de su parte para cambiarlo, siguiendo el ejemplo de otros países. No todos estaban de acuerdo con ello, no estaban todos de acuerdo en que la estética mandaba sobre la ideología. Aunque en lo que si estaban todos de acuerdo es en moverse para paliar esto.

Pues en eso están la mayoría de los que estuvieron presentes en la mesa. Otros no sólo no cumplen sus promesas, sino que hacen lo posible para que los acuerdos llegados de buena fe y con ilusión no lleguen a buen término. Afortunadamente somos más los que estubimos presentes que estamos por la labor, que los que estubieron y no lo están.

Así que ya sabemos los que estamos en el movimiento para arrimar el hombro y dar a conocer culturalmente el Steampunk en España, y los que sólo están para darse a conocer ellos.

Saludos.
Papá Vader.

martes, 15 de mayo de 2012

LAS 10 TÉCNICAS DE MANIPULACIÓN MEDIATICA DE NOAM CHOMSKY

Hoy no voy a escribir nada, ya que copiare lo que acabo de encontrar en Internet.

Son las 10 técnicas de manipulación mediática. Conozco a bastantes que están intentando hacer algunas de ellas... afortunadamente sólo intentando. Si fuesen realmente conocedores de como hacerlo, que si fuesen inteligentes en definitiva (traducción), hace tiempo que lo habrían hecho mejor, francamente.

El lingüista Noam Chomsky 


  1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. ”Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
  2.  Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
  3.  La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
  4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.
  5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.
  6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…
  7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.
  8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…
  9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!
  10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Saludos.
Papá Vader

jueves, 10 de mayo de 2012

Hoy no me encuentro


Hoy no me encuentro en uno de mis mejores días emocionales. No estoy ni tan siguiera entre dos aguas. Estoy muy perdido en ciertas profundidades abismales, en cierta desazón sinsentido que me ha llevado mi mente, ese enemigo común que todos tenemos, ese que poco a poco te va mermando tus ilusiones, que te va minando el terreno labrado, ese que si pudiese, hace muchos años hubiese ahogado en el agua de mar de algún océano perdido de la mano del Hacedor.

El motivo de estar así… no importa, hoy por esto mañana por aquello; hoy para mí por los cuchidriles azules y mañana para ti por los curredelos verdes. 

Qué más da.

Cuando estamos en estas guisas es cuando todo nos parece impertinente, es cuando todo nos parece injusto, es cuando nos cuesta entrar en razones, más por la espesura de la niebla matutina que descansa en nuestra zona del razonamiento mental y personal, es cuando no deseamos ni que nos den los buenos días, ya que no deseamos dar a nadie algo que en esos momentos creemos que es más nuestro que de nadie más.

Hoy, que estando de estas guisas, me entero de que hay gente que, sea de la profesión que sea, del hobby que sea, político, abogado, parado o estudiante, que dicen cosas sin sentido, desmentidos de lo que dijeron ayer, trolas atroces contrarias a lo que se pueda demostrar, insultos varios y faltas de respeto sin tapujos, sin veladuras, sin cesura, sinrazón.

Hoy que me entero que un pulpo es un kraken, que un alguien vaneado de un foro por desprestigiarlo es la víctima de una conspiración, que todos los funcionarios son los mayores trabajadores de España, los que menos cobran, los únicos que tiran de la economía de España, los que más se resienten de la situación actual, que un parado hoy es porque quiere serlo, que los políticos nunca dicen sandeces y son verdades como puños lo que sale de su boca, que nunca se equivocan y que no se contradicen constantemente, que el insulto no es falta de respeto, que es socialmente bien visto y que es lo que está de moda, que un “moderno” es el que está con la verdad absoluta de la tendencia actual, el que más sabe de cultura, el que más sabe de lo que le conviene e interesa al resto de la humanidad, que escribir una opinión es discutir, pelearse con todo el mundo y que es obligación del escribiente el hacerlo, que opinar es sinónimo de pelea, que protestar es un atentado contra la humanidad, un terrorismo de estado, un asesinato en potencia, que no contestar al que te insulta es síntoma de infantilismo, que no doblegarte ante el que abusa de ti es antisocial, que decir citas de famosos es la más cool, aunque no se sepa que quiere decir, aunque se utilice erróneamente, aunque se ponga para parecer ser el “moderno” de antes, que…

Hoy no me encuentro en uno de mis mejores días emocionales. No estoy ni tan siguiera entre dos aguas. Estoy muy perdido en ciertas profundidades abismales.

Hoy me entero que el que dice la burrada más gorda, la mentira más descarada, el insulto más ofensivo, es el tipo más guay del universo mundial, el más cool, el más moderno, el triunfador, el dueño y señor del resto de individuos de la faz de la tierra, el que es persona y está por encima del bien y del mal, el que es posee la verdad absoluta por encima del resto de verdades, el que tiene el derecho de cambiar la historia universal, el que…

Francamente al final no sé si hoy no me encuentro en uno de mis mejores días emocionales, o es que el calor ha afectado a la mente de gente, de mucha gente, que les ha afectado hasta el punto de derretirles la parte de cerebro que le ayuda a discernir lo que está bien de lo que esta mal, de reconocer sus propios errores, de reconocer sus propias responsabilidades, de reconocer sus propias limitaciones.

O tal vez sí.

Tal vez hoy me encuentro en uno de mis mejores días emocionales. Tal vez no estoy ni tan siguiera entre dos aguas. Tal vez no estoy muy perdido en ciertas profundidades abismales, tal vez tampoco en cierta desazón sinsentido que me ha llevado mi mente, ese enemigo común que tal vez todos tenemos, ese que tal vez poco a poco te va mermando tus ilusiones, que tal vez te va minando el terreno labrado, ese que si pudiese, hace muchos años seguro que hubiese ahogado en el agua de mar de algún océano perdido de la mano del Hacedor.

Papá Vader.

sábado, 5 de mayo de 2012

Odiar por odiar




La gente realmente no te odia, se odian a sí mismos por no ser como eres tú

Esta frase lapidaria, real como la vida misma, es uno de los conceptos más básicos dentro de psicología… o por lo menos es lo que los psicólogos te dicen cuando encuentras a alguien que te odia.

Pero es cierto, los “odiantes” suelen odiar a todo aquel que ha conseguido algo que él anhelaba con fuerza. O que la persona a la que odian tiene una forma de ser o de hacer que ellos quisieran para si mismos. Es tan cierto como que necesitamos el suelo para caminar.

El odio y la envidia son las formas más sinceras de la gente de mostrar su admiración por ser como eres y lo que nunca podrán ser ellos.

Y todo esto viene porque existe gente que hecha todos sus problemas en lo ajeno y descarga todas sus frustraciones echando la culpa al resto de la gente, a la sociedad, a los conocidos, a su círculo de más allegados. Una cosa es criticar, de forma constructiva y sin obsesionarse con alguien en concreto, y otra muy diferente es odiar a otras personas, sólo usando escusas absurdas de porque ese odio.

Una cosa es criticar lo hecho por alguien para que se sienta aludido y mejore su comportamiento, más por reconocer lo hecho que por una obligación, y la otra criticar por criticar. Esto último es una forma débil de odio, aunque muchos no quieran reconocerlo.

Cuando alguien critica por criticar, es porque existe un odio profundo contra lo que se está criticando, bien sea una persona, bien sea una entidad, bien sea la sociedad que nos rodea. Pero ello es porque en el fondo hay un odio contra uno mismo y necesita sacarlo, aunque sea buscando una excusa y no reconociéndolo.

Esto sol3mos verlo en el típico trabajador por cuenta ajena que no consigue dejar de ser esclavo trabajando para su jefe, está frustrado ya que le gustaría independizarse, ser autónomo, dándole las culpas al empresario y al gobierno de su situación, y lo que tendría que hacer es achacarse la culpa  a su miedo a hacerlo. También lo solemos ver en el típico personaje que está en un hobby pero no consigue destacar por encima ni de sus compañeros de grupo ni por encima del resto de aficionados del hobby (gracias al Facebook y los Foros, esto es el pan nuestro de cada día), por lo que empieza a criticar a las otras entidades, a los otros grupos, a la gente del hobby de otras entidades, llegando al final a criticar a sus propios compañeros, achacándoles el mal funcionamiento de las cosas y que son todos ellos los que no le permiten avanzar, crecer, “ser alguien”, se enfurece un montón cuando hablan bien de una agrupación, del hobby… Y todo porque él no es valiente ni es capaz de hacer lo que realmente quiere. Así que cuando criticamos, llegando al insulto, a la falta de respeto, realmente nos estamos criticando a nosotros mismos de eso de lo que criticamos.
Esto me recuerda algo que hace poco leí en un artículo al respecto del tema de criticar: “el articulista comentaba que criticar contra el capitalismo y el consumismo, pero seguir viviendo en un país capitalista y consumista, es una total hipocresía, ya que alguien que realmente no cree en el consumismo ni en el capitalismo no vive en un país capitalista, es lógica y más cuando es una persona totalmente libre de largarse dónde quiera, simplemente es una queja contra si mismo y como digo siempre, si te quejas de dónde vives lárgate a un país donde no haya ni capitalismo ni consumo y la única forma de demostrarlo no es diciendo no consumes (MENTIRA), sino que la única forma de demostrar que no apoyas al consumismo ni al capitalismo es irte a vivir a un lugar dónde no hay ni capitalismo ni consumismo, lo demás, palabrerías o todo lo que puedas decir y hacer no sirve absolutamente de nada”.

Existe gente que odian a Bill Gates, porque es un millonario sádico aunque la realidad es que odian que él es el que tenga tantísimo dinero y no ellos. Cuando odies algo, cuando cojas manía a algo pregúntate realmente a quién estás odiando, si a otra cosa o a ti disfrazado de otra cosa.

Si realmente pudiésemos aprender a querernos a nosotros mismo, cosa esencial en este juego llamado vida, veríamos con otra perspectiva todo lo que nos envuelve y con mejores ojos a la gente que nos rodea. En Internet podemos ver como existen miles de personas que se pasan la vida triste y deprimida, criticando a otros que escriben porque hacen más cosas o escriben mejor que ellos, porque no se quieren a sí mismos. Se odian por no conseguir lo que otros hacen o tienen, se odian como son, se maldicen a sí mismos.

A todos ellos, aunque sé que la mayoría han dejado de leer este artículo a mitad del mismo, diciendo que todo esto son chorradas, que no va con ellos, o simplemente que no le interesa este artículo, sólo puedo decirles una cosa: antes de criticar, de odiar a otros, tomaros un simple minuto y miraros en el espejo, intentad decir lo que vais a escribir mirándoos a los ojos; y si habéis podido decirlo todo sin apartaros de vuestra propia mirada, entonces, escribidlo, entonces decidlo, sino mejor callarse, que es más sabio el que sabe sin decirlo, que el que dice saber. No importa quienes son los demás, ni lo que hacen, ni lo que consiguen, ni lo que tienen. Lo primero, antes que nada, debemos aceptarnos tal como somos y querernos sobre todas las cosas.

Saludos.
Papá Vader.

martes, 17 de abril de 2012

El automedallismo.



Aunque hace poco  realice el artículo sobre ¿Impota ser el primero?, también me gustaría comentar la otra vertiente que los mismos “primerizos” suelen llevar consigo mismos, que es el autoimponerse medallas. Realmente no sólo son los “primerizos”, sino que también nos podemos encontrar con esto mismo gente con ansia de poder (¿esto también es una continuación del “Buscando el Vellocino de oro”?).

Pero vayamos paso a paso.

Como estoy comentando, existe gente que se dedica a auto imponerse medallas o a “robar” las medallas de los demás y colgársela en el propio pecho para lucirla. ¿Qué quiere decir esto?, pues muy fácil; quiere decir que en cuanto hay alguien que realiza algo por lo cual puede destacar por encima del resto de personas, dentro del mundillo del hobby (y a nivel trabajo/empresa pasa exactamente lo mismo, no lo olviden), hay gente que se da una prisa pasmosa por “anular” a esta persona a base de tergiversar la verdad y de contar mentiras, para que parezca que el ejecutor de la proeza o del logro extraordinario sea él y no los otros.

Si estos “medallistas” no consiguen durante una temporada ponerse medallas ajenas, suelen realizar cosas más o menos normales para cualquier persona, no siendo nada importante, pero ellos lo ensalzan como si fuesen “súpercosas”, anunciándolo a los 4 vientos, para poder ponerse medallas que de otra manera no podrían ponerse, ya que no es meritorio para tal cosa. Por ejemplo (y me da igual si alguien se da por aludido), imaginemos que un aficionado al hobby de enganchar cromos no consigue adelantarse a nadie de los que están haciendo grandes logros y proezas, bien sea por iniciativas curiosas en la forma de enganchar cromos, como en localizar cromos sumamente raros de enganchar, se pondrá a alardear de haber enganchado un cromo con pegamento en Stick (lo más vulgar que se puede encontrar), pero empezará a liar de mala manera la explicación de cómo lo ha hecho, creyendo que los lectores serán poco inteligentes y los podrá engañar. Desgraciadamente siempre habrán credulos que se creerán que esa forma de enganchar los cromos es única, sin caer que lo que está explicando es lo ellos hacen cada día. Pero no sólo se conformarán con hacer creer que es un súper genio, no. También tienen un afán por “despreciar” el trabajo realizado por otros, no sólo no dándole importancia, sino que incluso se lo asignará como si fuesen ellos los que lo han hecho, o alguno de sus amiguetes de su círculo inmediato “elitista”.

Este tipo de gente no es nueva, no. Llevan siglos y siglos entre nosotros. Antes teníamos la gran ventaja que no sabíamos que existían, o veíamos a pocos de esta estirpe. Pero con las actuales tecnologías, este tipo de personajes convierten en vergonzoso el uso los medios digitales de nuestra era, para expandir estas mentiras, desprecios y difamaciones, en provecho de este “circulo elitista de amigos”.  Este automedallismo, cuando ya no puede ser realizado (normalmente porque estos no conocen al 100% el hobby), lo que suelen hacer es fomentar el “elitismo”, camuflándolo con otros nombres, incluso con el de “no-elitismo”, a base de mentiras, llegando a transformar y “corromper” la verdad. ¿De que son elitistas? De nada, ya que ciertamente no destacan en nada más que en engañar que saben hacer cosas muy determinadas. Hay gente que por querer ser el protagonista y para seguir siendo apoyado por “sus” protegidos o “círculo elitista de amigos” y poder conseguir ser más conocidos, cuentan mentiras constantemente. Afortunadamente, y cada vez más, la gente ya se da cuenta de estos individuos y los empiezan a dejar de lado, en cuanto los conocen y en especial cuando empiezan con el automedallismo. Estos suelen llamar a la gente que se da cuenta de esta jugada como “tránsfugas”, desertores, “perdidos” o traidores.

Otro de los síntomas del automedallismo, es el de inventarse nombres o renombrar cosas. Un ejemplo que recuerdo, es el de nombrar como “perfilado de luz” al pintado de luces planas. Hay que tener en cuenta que el perfilado únicamente es para separa zonas en una miniatura por medio de resaltarlas a base de finas líneas oscuras (por ejemplo bolsillos, costuras, cinturones,…). ¿Por qué le dan este nombre tan rimbombante a esta técnica que tiene siglos? Fácil: suelen ser gente que pintan de forma mediocre, que pretenden ser recordados por algo, aunque sea por renombrar una técnica. Quién habla de técnica, puede hablar de cualquier otra cosa. Lo peor es que esta persona se dedica a utilizar este “renombrado” constantemente, aprovechando cualquier momento, sea realmente para su utilización o aunque que no venga a cuento de nada, para que parezca que es una verdad. Tened en cuenta que esta gente opina que una mentira contada cientos de veces, se convierte en una verdad… De entrada la primera mentira es que una mentira nunca podrá convertirse en una verdad. Lo único que podrán conseguir es “esconder la verdad”, en especial para los desconocedores de ella. Aunque tarde o temprano la verdad SIEMPRE aparece.

Saludos y que no os pese mucho el pecho de las muchas medallas que os podáis autoponer (X-D).
Papá Vader

viernes, 16 de marzo de 2012

Botchedpunk - Los Botched Jobs en el Steampunk.



Cuando yo empecé de pequeño con el maquetismo, era curioso ver lo chapuzas que éramos todos, hasta que caía una revista del hobby en nuestras manos. Esta acababa desgastada, con las hojas rotas, con los artículos que nos lo sabíamos casi de memoria y con los nombres de los articulistas o del maquetista como si lo veneráramos casi como si de un dios romano se tratase.

Esto era debido principalmente a que los pocos que se dedicaban a este hobby, lo trataban cual alquimia. No soltaban prenda de sus técnicas ni de los materiales utilizados (bueno…, algunos de los maquetistas actuales que escriben en ciertas revistas, en especial de Wargames extranjeros, creyendo que el lector es tonto, también lo hacen). Pero poco a poco, y gracias a la práctica, aquellas revistas acababan llenas de anotaciones en lápiz o boli, indicando los pasos intermedios que faltaban en el escrito, para poder realizar la maqueta o técnica en cuestión. En esa época se veían en las revistas maquetas, dioramas y alguna escenografía con unos acabados inmaculados (y no existía el Photoshop ni nada similar), por lo que poco a poco, los que empezamos hace ya unos 35 añitos, nos fuimos autopuliendo para poder terminar nuestras obras con acabados excelentes. Y todo a base de practicar, practicar, practicar. ¡Ah, sí! Y de hacer pruebas, pruebas y más pruebas.

También es evidente que habían algunos que por el simple hecho de ver a compañeros de escuela o instituto lo que hacían y tardábamos meses en hacer una pieza, se ponía y en cuestión de una semana lo tenía terminado, sólo por el simple hecho de poder decir “mira, ya lo tengo acabado y mucho antes que tu”. Me reservo el comentario del acabado de estos trabajos, que sólo diré que eran “demasiado poco” pulido y mal acabado, por hacerlo deprisa. Afortunadamente esta gente realizaba una o dos piezas como mucho y lo dejaban; normalmente lo dejaban diciendo “es demasiado fácil para mí” o “no tengo tiempo de hacer chiquilladas como esta”. Y en esta época ya empezábamos a llamarlos “cariñosamente” como “chapuzasman”.

Actualmente este tipo de trabajos pueden aprenderse a realizar de forma más certera, gracias a los miles de tutoriales que podemos encontrar en Internet explicando cómo poner el pincel, que pegamento usar, si se usa pintura al agua o con disolvente, si la lima a usar de de cola de ratón o de meda caña, si usar el pincel, el espray o el aerógrafo. Ahora el  realizar un trabajo mal acabado, una chapuza de forma mal dicha pero muy “cariñosamente”, ya no es por desconocimiento o por querer terminar rápido el trabajo. Actualmente tenemos pinturas acrílicas que en 5 minutos podemos volver a pintar encima; antes, con los esmaltes, cada color debías esperar entre 24 y 48 horas antes de aplicar la primera sombra o la  primera luz, es por eso que se tardaban semanas en hacer una maqueta, tenemos masillas que ya puedes lijarlas o limarlas en media hora como mucho, tenemos todo un mundo de información de cómo realizar este trabajo o aquella técnica, casi con una precisión milimétrica (gracias, a la Sra. Tecnología llamada Internet),…

Pero desgraciadamente todavía nos podemos ir encontrando gente que pasa de esto, no le importa como terminar sus trabajos y, lo más lamentable de todo, que encima lo cuelgan en internet como si de una gran proeza y heroísmo sumo se tratara, e incluso los ponen a la venta; eso sí, a precios de risa (que para mi siguen siendo caros). Muy posiblemente, por la forma de trabajar en la vida del ese maquetista, esa pieza sea una proeza suma, no lo discuto ni lo pongo en cuestión, pero… yo creo que se debería aspirar a algo más.

Cuando nos ponemos a realizar una maqueta, sea a escala 1:1 (un arma, por ejemplo), a escala 28mm para warhammer, a 20 ó 15mm para wargames o simplemente a escala H0 para maquetismo ferroviario, tenemos que tener el espíritu competitivo, pero el de competir contra nuestra anterior obra, no la competición de terminar antes, no, sólo el hacer las cosas bien (ni excelente, ni medianamente; simplemente: bien). Si el coche en miniatura que deseamos hacer tiene un color determinado con una franja perfecta pintada sobre la capota, se busca la manera de hacerla, bien por enmascaramiento (existen 2 ó 3 técnicas para ello, a lo poco que se me ocurran en este momento), o bien comprando o fabricando una calcomanía. Lo último que se espera es que el autor lo pinte a mano alzada, con un pincel grueso y de una única tirada, sin rectificar el recorrido y anchura de la franja; pero “de haberlos haylos”. Este mismo vehículo, se espera que tenga un acabado brillante, casi de cera de coche, pero lo último que se espera ver es un coche mate, con arañazos del propio pincel y con la pintura que ha manchado hasta las llantas de las ruedas. Pues de ejemplos así en Internet, se pueden encontrar más de uno (y de 100 también). A los que nos gustan las maquetas, no estamos en contra de que esta gente haga maquetas de forma dejada y sin miramientos, al contrario, que en cuanto más hagan, mejor para ellos; de lo que nos quejamos es que lo “expongan” como si fuesen piezas de ganador de concurso internacional y encima se regodeen de ello,  y lo peor es que, con ese tipo de obras en la mano, sin una pizca de humildad en su alma, encima se dediquen a criticar la obra de otros (sean mejores o peores, da igual) o, lo que es peor, que encima se atrevan a dar “clases” o crear tutoriales de cómo hacer las maquetas. No por favor, hacerlo en privado, enseñárselo a los amigos y, si tenéis la gran suerte, que alguien con más experiencia os diga lo que habéis hecho mal y como solventarlo para la próxima vez. Pero no, esta gente no sólo lo cuelgan así, a la brava en Internet (al final empiezo a pensar que lo hacen adrede para que nos siente mal la comida de hace un año, como mínimo), sino que cuando le comentan de forma instructiva como mejorar la pieza, se mosquean, se cabrean y empiezan a soltar insultos a doquier, cual mono babuino cuando tienen una pelea entre miembros del clan por una comida, después de días sin haber probado un miserable bocado. Tengo un amigo que a estos “gruñones y chapuceros” los llamó Botchedhammers, y francamente me parece muy acertada la definición.

En cuanto a cómo trabajan estos Botchedmen, es de lo más variopinto, desde utilizar alicates y martillos de carpintero, como herramientas de alta precisión, pasando por pegar con Super Glue 3 telas y unir cables eléctricos. Desde utilizar brochas del 20 para pintar detalles de casas, hasta utilizar la navaja de campo para eliminar esa rebaba delicada sobre un detalle. Todo vale con tal de terminar pronto. Usar herramientas es fundamental, pero por el mismo esfuerzo y casi por el mismo precio, podemos tener herramientas más adecuadas, como mini alicates de electricista, martillos de maquetista, taladros manuales, cuters… Estas pueden será adquiridas en su mayoría, en simples ferreterías o en tiendas de maquetismo, no costando más de 2 ó 4 € cada herramienta de las indicadas; sólo se debe preguntar al dependiente, que debería asesorarte gustosamente (ojo! Las tiendas del juego Warhammer, cuestan casi 5 veces más que en otra tienda. Ejemplo: Un taladro manual de GW, la mitad de metal, la mitad de plástico, a unos 13,- €, el mismo en una tienda de maquetismo 4,- € ¡y trae lo mismo – 6 brocas, 2 portabrocas intercambiables y, lo más importante, encima es todo de metal - ).

¿Os pensáis que el Botchedman sólo pertenece al Botchedhammer? Nooooo... Desgraciadamente también existe en el Steampunk.

Cuando te adentras en el mundo de las armas y artefactos del Steampunk, en especial cuando te adentras en Internet sobre este tema, te puedes encuentra con autenticas filigranas que no entiendes como es posible que haya gente con ese nivelazo en la faz de la tierra y, la foto justo que está al lado de esa, en la cual te preguntas casi exactamente lo mismo, de como es posible que haya gente con ese nivelucho en la faz de la tierra.

Los que hacen este tipo de trabajos, si es la primera vez que hacen un attrezzo para su disfraz, tienen todo el beneplácito y el derecho del mundo para que les salga así; se debe practicar y experimentar para poder aprender; nadie nacemos ensañados, por eso lo mejor es acercarse a una juguetería y comprar la pistola más barata que se encuentre y se le permite de todo, por supuesto. Pero el Botchedpunk experimentado, también irá a la misma juguetería más cercana a comprar la misma arma de niño, con una culata minúscula para la mano de un adulto, o conseguir el típico rifle de niño de 10 años, que un adulto de 24 años quiere adaptar para que “parezca de verdad”. ¿No entienden que el tamaño sí que importa? A veces creo que hay gente que no entienden que una persona adulta, hecha y derecha, vestida con sus mejores galas de Steampunk (que ya para gente de fuera parece un bicho raro disfrazado de carnaval), si encima se pone en sus manos adultas una pistolita con una culata minúscula, más parece ir disfrazado con la caricatura de un victoriano, que ir con el complemento de alguien que va vestido y no disfrazado de Steampunk.

Si además a esta pistola le sumamos el hecho que han añadido un par de engranajes, sin función alguna donde las ha colocado, con unas lucecitas cual mini árbol de navidad portátil fuera de temporada, que ha enganchado un par de “trastos” que ni el autor sabe para que podrían servir y que las ha puesto ahí “porque quedan molonas”, si a todo ello le sumamos que todo, TODO lo ha repintado de un color que él lo llama bronce (que más suele parecerse a oro viejo, latón o, incluso en algunos casos, cobre), que lo oxida con tonos marrones (el dipearlo con betún de Judea, que no falte, por favor) o incluso naranjas (cielos!!!, me olvidaba decir que el óxido del bronce es el verde…), si además le sumamos que ha sido pintado con pincel de pintor (de los pintores de “Manolo y Manolo, S.L.”) , o en el peor de los casos con un pincel de los de oleo, pero del 10 o del 12, es entonces cuando podemos contar las veces que el “artista” ha pasado la brocha (si, a eso no se le llama pincel, se le llama brocha), ya que se pueden contar sin ningún error de dudas las líneas que se ven de cada una de las pasadas y repasadas.

Y una vez terminada, habiendo pintado TODA la pistola de Bronce/Cobre/Latón, es cuando el observador de la fotografía se percata que las rebabas del molde de la pistola no han sido eliminadas (un momento… ¿y la lima de madera del quince que había en una de las fotos, al lado de la pistola antes de pintarla, para que era?) y los agujeros de los tornillos no han sido tapadas (¿Y la masilla? A si, para hacer bonito en la foto), estropeando aun más todo el trabajo realizado (más si cabe, claro). Esto encima lo cuelguen en internet y ponen como título “Raygun Steampunk”, y lo venden a 20 eurazos y, claro, el que no sabe nada de la parte estética de este movimiento, se piensa que son otros Cosplayers de 12 – 14 años que están haciendo sus pinitos con esto. Querido observador, ¿no se ha dado cuenta que el “artista” tiene más de 24 tacos?

Pues bien, mis queridos contertulios, como últimamente se le ponen nombres MMMpunk a todo lo que nos rodea, porque ser algo “punk” está de moda, esto es lo que llevo un tiempo autodenominando Botchedpunk.

A todo el que empieza en la creación de attrezzo para el Steampunk decirle que no se corte, háganlas, nadie se las prohíbe, es más, quien más y quien menos las hemos hecho en nuestros tiempos mozos al inicio del hobby (nadie nos hemos salvado, ¡de verdad de la buena!). Debemos aprender con la práctica. Se hacen, se experimenta, y se entierran, se guardan o destruyen. Cuélguenlas por internet y acepten las críticas y opiniones de otros que saben más y lo suelen demostrar con obras de un nivel, aunque sea algo superior.

Pero los “Botchedpunk” repetitivos, por favor, dejen de colgar esas muchas pistolas con la misma calidad, anunciándolas como lo mejor del mundo… Se debe recordar que aunque parezca mentira hay cosas llamadas “Decoro”, “Seriedad” y “Vergüenza Ajena”, y es lo que sentimos muchos de los que entendemos un poco, aunque no sea de maquetismo y sólo de “Buen Gusto” (si, también hay quien sabe de eso), cuando vemos esto colgado de algún blog o foro de internet con el título de Steampunk. Y sobre todo, no intenten venderlas, ya que el comprador pensará que todos en el Steampunk somos igual de “Botchedpunk”.

Papá Vader.

(“Remember to the man of the Blue Pistols”).

viernes, 24 de febrero de 2012

Repasando el año 2011

Vamos a poner estadisticas, breves, pero de esas que nos gustan a muchos de nosotros.

Este año he puesto 24 artículos, y no puedo comparar, ya que en el 2010, no estaba activo el blog.
He tenido 1.813 visitas. Ya compararemos con el próximo año.

El artículo más visto: This is not Steampunk

Y después de España, los paises que más visitan el blog son México, Argentina, Estados Unidos y Colombia, respectivamente.

Saludos.
Papá Vader.