jueves, 2 de enero de 2014

Los buenos propósitos, como cada año…




Y ahora toca hacer los deberes en vista al año que entra.

Debemos hacer la lista de los diez buenos propósitos que deberemos realizar (como cada año) para que todo vaya bien.

Como por ejemplo:
- Hacer ejercicio.
- Dejar de fumar.
- Buscar un nuevo trabajo.
-…

Seamos serios, por favor.

¿Cuántos de vosotros habéis hecho esta lista cada año? Y ahora no vale decir “no, yo no la he hecho nunca”, ya que casi te la imponen en el cole los profesores, como ejercicio para poder autoconocer nuestra perseverancia y fijación por objetivos.

Bien, ahora que todos habéis contestado “yo”, en un ataque se sinceridad sin precedentes en muuuucho tiempo, viene la fatídica segunda pregunta: ¿Cuántos de vosotros habéis cumplido con la lista?

¿Y con el 50% de la lista?

¿Y sólo con una de los prósitos?

Si alguno ha contestado “yo” en las dos primeras, permitidme que lo dude totalmente. No es nada personal, pero me es imposible creérmelo. Si alguien ha contestado “yo” en la tercera, puedo cuestionarlo, pero puedo llegar a creérmelo como cierto.

¿Y cuál es el problema de que no se cumplan nuestras expectativas de promesa? Os lo dire pronto y rápido: los profesores.

No es que sean malos e inmisericordiosos, es que o lo han explicado mal, se lo han explicado a ellos mal y os lo vuelven a contar mal, o el día que lo explicaban vosotros no estabais presentes. Posiblemente sí que estabais físicamente en la clase, pero como suelen contarlo uno de los últimos días de escuela antes de fin de año, vuestras mentes no estaban presentes.

Entonces ¿es mentira que la lista funciona? Realmente la lista funciona, pero debe hacerse de forma coherente y con un alarde de sinceridad con uno mismo, que pocos sois capaces de hacerlo, francamente. Y visto lo visto como actúa la gente en las redes sociales, sinceridad es precisamente lo que menos abunda últimamente en España. Hipocresía y autoengaño, lo que más.

Se debe tener en cuenta que esta no es una lista de objetivos metafísicos, menos aun si no se tiene ni idea de lo que significa esa palabrota, por lo que “piensa en grande y obtendrás en grande” sin un preámbulo antes y acostumbrar a la mente a fijar objetivos y a creérselos, mal vamos para apuntar muy alto.

Pero mejor dar las cuatro nociones básicas para poder hacer que la lista funcione correctamente.

Lo primero que debemos tener en cuenta es saber qué es realmente lo que queremos conseguir u obtener en la vida. Da igual lo que sea (dinero, fama, tranquilidad, estabilidad, fiestuquis a doquier,…).

Lo siguiente es saber si estamos dispuestos a esforzarnos a llevar los objetivos hasta el final o a dejarnos llevar por lo que salga, la vida fácil y el no importar como seamos realmente.

Y sobretodo hacer una pequeña parada de 5 minutos, momento de sinceridad con uno mismo, para saber cómo somos realmente (un cabrón irremediable, un irresponsable, alguien que sabe reconocer sus errores y sus responsabilidades, un cantamañanas, un currante nato,…).

Y ahora es cuando podemos hacer la lista de lo que podemos querer. Pero no empezaremos esta lista con el objetivo final, si no sabemos si el primer paso podremos o sabemos darlo. 

¿A que me refiero?

Por ejemplo, si queremos dejar de fumar, y lo ponemos así en la lista, lo más seguro es que a final de año pasemos de fumar una cajetilla de tabaco cada dos días, a dos cajetillas cada día. Lo que podemos plantearnos primero es “reducir el nº de cigarros al día”. Si esto funciona, muy posiblemente al final de año habrás incluso dejado de fumar o casi. Esto es debido a que cada vez que lees la lista, te imprimirás a fumar un poco menos de cómo lo hacías días atrás, hasta que llegues a fumar uno o dos a la semana, como mucho.

Por cierto ¿alguien escuchó al profesor cuando dijo que esta lista se debe releer periódicamente? Esto no significa una vez al año, sólo después de haberla escrito, sino que significa que entre una y dos veces al mes hay que autorecordarse la lista, tener presente cada una de las líneas de los propósitos, ver si se ha cumplido alguno, si nos hemos desviado de otros y, si uno desea, rellenar la línea que ha sido conseguida, por un nuevo objetivo.

La forma de escribir, sea por primera vez, o a partir de ahora, es de forma realista. Estos pueden ser unos ejemplos, aunque podrán ser infinitos, dependiendo de cada persona, de sus sueños, necesidades y objetivos a plantearse en la vida:

Objetivo final
Forma de ponerlo
Ponerme cachas
Empezar a ir a un gimnasio (si no empezamos por este sencillo punto, ponernos cachas de la noche a la mañana, va a ser que no).
Conseguir un nuevo trabajo.
Mantener el trabajo actual (lo siento, esto es lo más realista en estos momentos, y como dice el dicho “es mejor loco conocido…”).
Conseguir un mejor puesto de trabajo.
Empezar a formarme en alguna especialización para conseguir un mejor puesto de trabajo (Los mejores puestos, por acción divina, no suelen caer solos, a menos que seamos familiar del gerente, sino debemos ayudar formándonos).
Encontrar la pareja de mis sueños.
Empezar a conocer gente nueva y quedar con ellos (lo otro, casi seguro que sale solo, palabra; aviso: internet no ayuda a ello).
Ser feliz (una de las que siempre aparecen en las listas, como si fuese algo imposible de alcanzar)
Empezar por despreocuparme de lo que dicen o dirán de mí (aviso, esta es la parte más difícil de todas; muchas veces se necesita ayuda de un psicólogo para poder hacerlo, y no es una exageración, que para eso están estos profesionales).
Viajar por el mundo.
Empezar por visitar los lugares bonitos cercanos a mi ciudad (conozco gente que ha visitado Nueva Zelanda, pero desconocen los Pirineos; y es mucho más barato).
Leer un libro a la semana.
Empezar por comprar algún libro y conseguir leerlo antes de fin de año (seamos realistas, si eres homo internetensis, poner el objetivo de la izquierda será misión imposible; en cambio si compras el primer libro y terminas leyéndolo, descubrirás un mundo nuevo). Los siguientes libros, poco a poco, irán cayendo.  
Cambiar el mundo (otra de las que, de por sí, son algo imposible de alcanzar)
Empezar por apoyar los movimientos que podrán cambiar el mundo, aunque sea dando mi firma (por ejemplo).
Dejar de fumar (la que todo fumador siempre pone a principio de cada año).
Reducir el nº de cigarros al día (si, ya se que lo he puesto antes como ejemplo, pero es que es tan típica…).
Tener mucho dinero (como todo el mundo, vamos).
Empezar a no comprar compulsivamente todo lo que veo anunciado (o empezar a ahorrar el 10% de mis ingresos, o no beber una cerveza a la semana y guardar el dinero en el cerdito, o…)..

Estos podrían ser los 10 propósitos de la mayoría de vosotros.

Y ¡Ale!, a hacer el vuestro, pero de forma realista (que no es lo mismo que pesimista, cuidadín) y a releerlo para hacer un seguimiento la misma.

Saludos.
Papá Vader.

martes, 24 de diciembre de 2013

… Y mañana Navidad.

Como cada año vuelve a ser Navidad.

Época de Gatos Pardos. De disimular cualquier cosa mala hecha y hacer ver que todos somos buenos buenísimos.

Época de felicitaciones, de abrazos y besos, de regalos.

Época de “borrón y cuenta nueva”, de no ha pasado nada y todo se olvida.

Época de sólo pensar en comer, cebarse, beber y emborracharse.

Cuando llegue el día 7 de enero, después de fiestas “donde digo, Diego y donde Diego, digo”. Ese es el momento de escusas como “la borrachera me hace decir cosas raras”, “no recuerdo nada de todo lo que dije” y cosas por el estilo.

Incluso antes, pasado Navidad o reyes, gente que va a las tiendas a cambiar el regalo que les han hecho, “porque es una birria”, “es un regalo con doble intención”, “yo le he hecho un regalo de 200 euro y el/ella me hace uno de 20 euros, vaya mierda de regalo”. O de guardarlo en el cajón de rencores y devolvérselo en el primer cumpleaños, o en las próximas Navidades; al que lo ha regalado o a aquel que no sabemos que regalarle.

Época de poner “me gusta” en Facebook a gente que no tragas ni en pintura, aunque sólo sea una vez al año, “por quedar bien”.

Época de falsedades, sonrisas mal puestas e Hipocresía con mayúscula.

Época de esperar a clavar la puñalada trapera hasta pasadas las fiestas.

Pero en definitiva, época de tregua con tensión acumulable; pero tregua al fin y al cabo.

“Por quedar bien”.

Y Papá Vader desea felicidad a todo el mundo, y no por quedar bien, sino porque así lo desea. Aunque haya quien no se lo crea (que le vamos a hacer).

Papá Vader desea a todos indistintamente feliz Navidad, felices fiestas y un muy próspero 2014, siempre que el Gobierno español nos lo permita, claro está (Mmmm… a estos, no; Papá Vader no desea felicidad a estos, no).

Papá Vader.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Los comentarios en el Blog




En este blog, como en muchos otros, los comentarios deben ser consecuentes con el contenido del artículo, por lo que incluir enlaces para dar a conocer sites propios no están permitidos y serán rechazados sin piedad por muy interesantes que puedan ser. Sólo los que se demuestre que tiene algo que ver con el tema y que aporten algo interesante al mismo serán publicados. Los comentarios en los que se haga publicidad de cualquier clase, por bienintencionada que sea, se considerarán spam y recibirán el mismo trato.

En cuanto al tono de los comentarios, solo indicar que “mi blog, mis reglas, y al que no le guste, que no lea”. Quien sea educado posteará sin problemas. Flamers, trolls o cualquiera que me irrite será obviado sin mención. Si no aparece vuestro comentario es que ha sido bloqueado por algo.

Recibir mails amenazadores, francamente, me importa bien poco y miedo, es lo último que me da, ya que es pena o risa -o ambas cosas- lo único que puede dar.

Insultar de forma directa o indirecta no es de persona y considero que escribo para ellos. Decir que eres tonto o que eres poco inteligente, es insulto de una o de otra forma, más camuflado o no, pero insulto al fin y al cabo.

Imponer un criterio sobre lo que escribo, a la fuerza, al estilo L’Oreal, “porque yo lo valgo”, no es ni de recibo. Sólo si se desarrolla, se razona y se demuestra es la única manera que un servidor pueda cambiar su criterio. Así es y así ha sido siempre en mi vida, no es algo nuevo en mi, como algunos, más allegados, ya conocéis.

Dictaminar si puedo o no escribir sobre un tema en concreto sólo soy yo la única persona que puede determinar si hacerlo o no. Comentarios como “¿Quién te da derecho a crear este blog sin mi consentimiento?”, que cierta persona me escribió hace más de un año, desaparecido ya del movimiento Steampunk internacional, no merece más que recordarlo como anécdota divertida a contar entre amigos, ya que alguien que llega a poner esto está muy claro que tiene problemas psicológicos graves (y francamente, debo hacer un gran esfuerzo para recordar su nombre… y ahora no caigo como se llamaba). Y evidentemente, “será obviado y sin mención”.

Así que por favor, los trolls, flamers y otros maleducados en general, abstenerse de seguir escribiendo comentarios indignos en mis blogs.

Saludos,
Papa Vader.

martes, 12 de noviembre de 2013

21 Leyes Irrefutables del Liderazgo



Articulo de hace un tiempo de Alberto López Correa.

Personalmente y en conjunto, es acertado, aunque no comparto los ejemplos de algunos de ellos ni el criterio de alguno que otro.

Pero como se dice vulgarmente, para gustos colores.

De todas formas y como en conjunto es muy acertado, es por eso que pongo estas 21 "leyes", por si alguien quiere enterarse de que es realmente ser líder. Y no, ser líder no es ir dando órdenes a diestro y siniestro, amenazar, insultar, ni ir soltando perlas por doquier. Eso es lo que hace un dictador de república bananera.

La siguiente lista realmente es lo que debe hacer un líder. Todo lo demás, se puede llamar de otra forma, como “un estúpido sueño de verano”, pero no liderazgo.

1. La ley del tope – La capacidad de éxito y eficiencia de una persona nunca podrá ser superior a su capacidad de liderazgo. Cuando Steve Wozniak y Steve Jobs empezaron Apple, el primero era el verdadero cerebro, pero sólo alguien con el liderazgo de Jobs fue capaz de llevar a Apple al éxito por dos veces, segun el autor.

2. La ley de la influencia – El liderazgo no lo da el poder, sino la credibilidad y la capacidad de influir en la gente. La madre Teresa de Calcuta no tenía ningún título, y sin embargo era escuchada y respetada por todos.

3. La ley del proceso (o de la constancia) – El liderazgo se desarrolla a diario, no llega de la noche a la mañana. Theodore Roosevelt era de pequeño un jóven débil, enfermizo y tímido. Tras muchos años de perseverancia entrenando su cuerpo y su mente, y tras un largo camino de duro trabajo hasta la presidencia, se convirtió en uno de los líderes más notables que Estados Unidos ha tenido.

4. La ley de la navegación (o de la preparación) – Cualquiera puede gobernar un barco, pero se necesita un líder que marque la ruta. La preparación y la previsión son esenciales. Dice Jack Welch, antiguo CEO de General Electric y famoso gurú de la estrategia “Un buen líder se mantiene orientado. Controlar el rumbo es mejor que ser controlado por éste”.

5. La ley de la adición (o del compromiso) – Los líderes aportan su valía por medio del servicio a los demás. Un líder debe dar ejemplo y preocuparse por el bien de la empresa y de los empleados tanto como de sí mismo. Añado un ejemplo de cosecha propia: El presidente de City National Bank repartió su bonus de 60 millones de dólares entre 399 empleados y 72 antiguos empleados. El protagonista, Leonard Abess lo explicaba así: “Conozco a algunas de estas personas desde que tenía siete años. No me sentía bien llevándome yo solo el dinero. Todas esas personas han permanecido conmigo a cambio de ninguna promesa y siempre pensé que algún día les sorprendería”.

6. La ley del terreno firme (o de la confianza) – La confianza es el fundamento del liderazgo, y es lo que mantiene una organización unida. Un líder debe siempre transmitir confianza. El general norteamericano Schwarzkopf señalaba que “el liderazgo es una potente combinación de carácter y estrategia, pero si debe prescindir de uno de los dos prescinda de la estategia.”

7. La ley del respeto – Por naturaleza, la gente sigue a los líderes más fuertes. Michael Jordan se mostró firme en su deseo de jugar para un sólo entrenador: Phil Jackson, según Jordan el mejor. Un líder como Jordan quiere otro líder fuerte, según Maxwell.

8. La ley de la intuición – Los líderes evalúan las cosas con pasión de liderazgo. Cuando al general  Schwarzkopf le ofrecieron el Primer Batallón de Sexta Infantería, uno de los peor reputados de los Estados Unidos de América, su moral era baja y su disciplina y capacidad en el campo era casi nula. El general hizo de su batallón uno de los mejores del ejército norteamericano.

Steve Jobs se encontró una situación similar cuando le volvieron a poner al frente de Apple, que sufría un estado financiero muy complicado. Cuando llegó, despidió a toda la junta excepto a dos de ellos y organizó una nueva junta. Despidió a la agencia de publicidad y puso a tres firmas a competir por su cuenta.  Volvió a los fundamentos empresariales de Apple, enfocando sus productos en la diferenciación,  y prescindiendo de aquellas áreas de negocio que no eran esenciales. Pero también hizo lo impensable: aliarse con su mayor rival, Bill Gates, para triunfar.

Un auténtico lider es capaz de interpretar el contexto para tomar decisiones resolutivas.

9. La ley del magnetismo – En un círculo profesional o personal se atrae a quien es como uno mismo.  Los mejores atraen a los mejores. Otro ejemplo de cosecha propia, a las pocas semanas de llegar a la presidencia, Obama recibió más de 300.000 currículums para trabajar con él. Bush sólo recibió 44.000 durante su mandato.

10. La ley de la conexión – Los líderes han de llegar al corazón antes de pedir la mano. Antes del 11 de Septiembre, los sondeos daban unos pésimos resultados de popularidad a George W. Bush. Tras los atentados, el entonces presidente, estuvo todo el tiempo cerca de las víctimas y mostró su cercanía a la gente. Estuvo inspeccionando el terreno y apoyando a los bomberos, uniendo al país e incluso a la oposición en torno suyo. Años después, cuando el huracán Katrina destruyó Nueva Orleans, Bush estuvo simplemente desaparecido. No es que su gestión fuera buena o mala,  sino que se mostró distante y no consiguó conectar con su pueblo. Por ello la confianza del país en él quedó muy mermada.

11. La ley del círculo íntimo – El potencial de un líder lo determinan quienes están más cerca de él. De nuevo podemos recurrir a Obama. No sólo es un gran líder, sino que también se ha rodeado de lo que muchos llaman el “Dream Team americano“, asesorándose por el hombre más rico del mundo, Warren Buffet e integrando a antiguos rivales de su partido como Joe Biden y Hillary Clinton.

12. La ley del otorgamiento del poder – Sólo los líderes firmes otorgan poder a otros. No hay que dejar de potenciar el talento de otros miedo a perder el poder. Según Maxwell, el heredero de Henry Ford se rodeó de un equipo con gran talento. Cuando su equipo reflotó la Ford que se hallaba en serias pérdidas, en lugar de apoyarlo, enfrentó a sus integrantes entre sí para evitar que lo eclipsaran. Así Ford, viviendo más de su apellido que de su talento, no fue capaz de arrebatar a General Motors el liderazgo mundial en automoción. Lee Iacocca, director de Chrysler y uno de los genios del marketing señalaba que “Henry Ford tenía el mal hábito de deshacerse de los líderes fuertes”.

13. La ley de la imagen (o de la coherencia) – La gente hace lo que ve, o lo que es lo mismo, hay que predicar con el ejemplo. Un buen ejemplo es el que me contó mi amigo José López.: los generales George S. Patton y Erwin Rommel fueron dos de los mejores estrategas del siglo XX , y tenían una cosa en común, ambos actuaban con gran valor (y temeridad) dando órdenes en primera línea de combate. Él luchar hombro con hombro con sus hombres, subía la moral del ejército y hacía que todos les mostraran una lealtad inquebrantable.

14. La ley del apoyo – La gente apoya al líder, luego al ideal. Ghandi fue capaz de unir a todo su país para luchar por la igualdad con su doctrina de la no violencia. La gente seguía fiel e incondicionalmente a Gandhi, incluso por encima de sus ideas, segun el autor.

15. La ley de la victoria (o de la determinación) – Los líderes siempre encuentran la forma de que gane el equipo. Churchill luchó contra el nazismo incluso desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Cuando todo parecía perdido, Churchill siguió luchando, aunque para ello tuvo que hacer cosas que no le gustaron como aliarse con Stalin.

16. La ley del gran impulso – El empuje es el mejor amigo de un líder. Hay que inspirar, motivar  y crear entusiasmo, pero para transmitir algo hay que sentirlo verdaderamente. Muchos equipos de deporte encadenan rachas muy negativas de resultados. Sin embargo un líder con empuje es capaz de cambiar una dinámica negativa en otra positiva, llevando el equipo al éxito.

En 1986 Steve Jobs compró a George Lucas por cinco millones de dólares la compañía de animación Pixar. La compañía pionera en animación digital tardó en coger impulso hasta que nueve años después, recaudó nada menos que 554 millones de dólares con la película Toy Story.

17. La ley de las prioridades – La actividad no aporta necesariamente el logro. Según Maxwell, cuando estamos ocupados a veces pensamos que vamos hacia algún lugar. Sin embargo cuando hay problemas, mucha gente se dedica a apagar fuegos y poner parches en lugar de enfocarse en la raíz del problema. Priorizar es básico en todos los niveles del liderazgo.

18. La ley del sacrificio – El liderazgo es muchas veces envidiado, pero el buen liderazgo requiere sacrificio, un líder debe ceder para ascender. Lo que en economía se denomina “coste de oportunidad”, en algunas ocasiones requiere incluso renunciar a una parte importante de la vida personal. Un líder que abusa de un grupo u organización en provecho propio, no es líder.

19. La ley del momento oportuno – El momento es esencial: la misma decisión o acción o discurso en momentos diferentes puede ser la diferencia entre un gran éxito o un estrepitoso fracaso.

Según John C. Maxwell y las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo, en la Guerra de Secesión norteamericana, el general confederado Robert Lee tuvo un momentum excelente; sus hombres estaban con la moral alta y bien posicionados. Lee tenía la posibilidad de atacar las tropas unionistas y quebrantarlas. Tras varios días de esperar el momento más oportuno le informaron que el ejército enemigo ya había abandonado su posición, frustrando la estrategia de Lee.

20. La ley del crecimiento explosivo – Para aportar crecimiento, hay que hacer seguidores; para multiplicarse, hay que formar líderes. Ésta ley puede considerarse una extensión de la ley del tope o de la ley del círculo íntimo. Si el límite de tu éxito es tu liderazgo, tu límite se puede expandir casi indefinidamente si capacítas a otros grandes líderes que trabajen a tu lado. El personaje histórico de Jesús de Nazaret no sólo fue un gran líder. Se rodeó de los 12 apóstoles, que a su vez formaron a muchos otros para repartir por el mundo su mensaje.

21. La ley del legado – La valía de un líder se mide por su legado para la posteridad. Más importante que el legado que dejan los líderes, es saber que habrá una continuidad para el mismo, nadie debe ser indispensable en un grupo, la misión es más importante que el individuo. La madre Teresa de Calcuta murió, pero además de hacer grandes cosas en vida dejó un gran legado que continuará por generaciones.

Saludos y espero que os haya gustado (y creo que a alguno atrgantado)

Papa Vader.