martes, 29 de enero de 2013

Echando pelotas fuera

Hace unos meses me llegó la noticia de que un club de rol quería hacer una Macrojornada de Rol. Hoy me entero que hace más de quince días que ha sido cancelada. Los motivos que dan: que la gente no se ha apuntado, no han pagado la entrada anticipada, mucha gente les ha dicho “me gusta” por Facebook (normal, de lo último que nos debemos fiar es de los “me gustan” del Facebook), y lógicamente al final les han fallado el  crowdfunding (necesaria para sobrevivir el evento).

Esta noticia me apena y mucho, pero no me pilla en absoluto de sorpresa.

Espero que no hayan tirado la toalla y que en breve podamos oír que vuelven nuevamente a la carga con el proyecto.

También espero que hayan aprendido de los errores cometidos. Y no, no es la culpa de la gente que no ha comprado las entradas con anticipación, que la gente no ha puesto dinero en el crowdfunding, que la gente les ha fallado, que la gente no tienen palabra. Esa es la escusa que usan para sentirse bien, quedar bien delante de “poca” gente y no reconocer que el error es de organización, de concepto de base, de creación del evento. Es la escusa que usan todas las organizaciones de eventos cuando el trabajo iniciado queda en un punto muerto, en una vía sin salida, en un “no querer retroceder ante nada”. Es la típica escusa para echar pelotas fuera y que otros sean los que se sientan mal, culpables de algo que no han hecho, no sentirse fracasados.

Pero seamos serios. Esto no me pilla de sorpresa ya que no son ni los únicos ni los primeros que les pasa, ni serán los últimos, desgraciadamente. Gente con muy buena intención tienen una idea genial, muy buena; intentan tirar adelante con el proyecto cueste lo que cueste, haciendo muy buenos contactos, consiguiendo motivar a un grupo de gente valida que se convierte en el motor de la organización, con una idea genial, muy buena idea,…

Pero desgraciadamente sólo se queda en eso, en la idea.

Hace muchos años, hace ya casi 30 años, cuando estudiaba diseño en La Escola Massana (aunque estoy orgulloso de donde estudié, realmente no importa mucho la escuela, si no la enseñanza), nos enseñaban constantemente que la idea es el origen, lo primigenio, el inicio; y sólo quedaba trabajar la idea, pulirla, hacerla convincente, aceptable, convertirla en algo sólido, algo atractivo, para que la gente lo comprase. Y en eso se basa todo lo que el género humano hacemos: en vender la idea… después de trabajarla.

Hace muchos milenios, un campesino quería vender su trigo y tubo una brillante idea ¿y si nos comemos el grano no como grano sino como pasta? Esta es la idea original. Los siglos fueron pasando y la humanidad paso del trueque a la moneda, a la compra, a la venta. El campesino quería ganar monedas y con el trigo, poco se podía hacer, Fue a su amigo el amasado y tubo una nueva idea ¿y si ofrecemos la pasta de otra manera? Entonces empezaron a trabajar en la idea; y de ella salió la pasta cocida en el fuego. Pero poco tiempo después, ya habían muchos que fabricaban la pasta y la cocían al fuego, por lo que pensaron nuevamente y decidieron ofrecer la pasta cocida en horno; sabia decisión. Pero volvió a salir nuevamente competencia. Y después de mucho trabajar la idea de la idea, de la idea, de la idea, de la idea,… nos podemos encontrar las múltiples variaciones de pan que podemos encontrar en una panadería; pan y bollos de todo tipo forma y sabores, sabores para cada gusto, momento y precio.

¿Y con ello que quiero decir? Tener la idea de hacer un evento en la que se ofrece un local para que la gente vaya a divertirse, ni es novedosa, ni diferente, ni nueva, ni tan siquiera es una idea trabajada. Es como tener un campo de trigo, tener la idea de vender el trigo de forma diferente e intentar convertirlo en una masa cocida al fuego, cuando en la panadería tenemos de todo, en base a la masa fermentada, y más sabroso.

¿Dónde está el secreto de un buen evento? En trabajar la idea a conciencia, en ofrecer todas las posibilidades posibles.

Si me permitís os voy a hacer un pequeño esbozo de que “podría” ser que llevase un evento, y pondré uno de Rol, que para mí es muy fácil de explicarlo como ejemplo (y si no me lo permitís, es lo mismo).

Un grupo tiene la idea de crear un evento, una jornada de rol durante dos días, en la que puedan acudir diferentes clubs a jugar partidas de rol, de wargames, de juegos de mesa, de cartas,… El club, si les das el espacio, no vendrá.

No vendrá porque es lo que hace todos los fines de semana en su club y sin pagar entrada. Por consiguiente hay que darle algo más. No sólo el espacio y las mesas, no. Se le debe dar un incentivo para que empiecen a comprar las entradas, a aportar en el crowdfunding, a cumplir con su promesa.

Por ejemplo. Se puede ofrecer el precio de la entrada junto con un descuento si se adquiere meses antes del evento, o/y se puede añadir un “premio” por hacer eso, sea una carta, una miniatura o “veteasaberquenarices”; pero el mismo importe de la entrada 6 meses antes que si se adquiere el mismo día… Se debe tener en cuenta que organización podrá disponer de un dinero que no posee, antes del evento; ¡pues que menos que agradecérselo con un premio!

Recuerdo que hace un año, cuando realizamos un crowdfunding, ofrecíamos premios como chapas identificando a los donadores como mecenas del evento, entradas a un espectáculo gratis, o simplemente con una camiseta exclusiva. Aquí lo mejor es meterle mucha imaginación y conseguir cosas de bajo coste que pueda ser atractivo, como dados conmemorativos exclusivos para los mecenas, una jarra de cerveza exclusiva o con el logo del evento, un parche para el ojo,… ¡Imaginación al poder! Y como decía, se llegó a lo previsto, por los pelos, pero se consiguió.

También decir que como el crowdfunding ha sido tan ampliamente utilizado y mal utilizado, la gente está muy hasta el gorro de este sistema, por lo que cada vez más es más difícil convencer a la gente a que colaboren con este sistema de financiación.

Otro ejemplo, y uno de los más importantes, es ofrecer actividades a los futuros asistentes, que les sea atractivo. Se puede llamar a un historiador para que de una charla sobre los estandartes durante la época napoleónica en el reinado de “Pepe botella” (José Bonaparte, para los desconocedores del mote), u otro que hable de la santa inquisición, como introducción a unas partidas o torneo oficial de Aquelarre (idea gratis para el que lo quiera!!!), o un concurso de pintado rápido de miniaturas en 2 horas, o un torneo de D&D 4ª edición (y si posteriormente se consigue que sea oficial, ¡gol!), y así podría continuar hasta cerca de una hora.

Y, cómo no, ofrecer la oportunidad de que puedan venir clubs como entes colaboradores, que serán anunciados en los carteles y otras muestras de publicidad, como son los blogs, webs, páginas de FB,… a cambio de que monten lo que quieran, con la entrada gratis para todos los miembros de la entidad de colabores, o simplemente haciéndoles la gestión de intermediario con la empresa del juego, para conseguir premios o para los asistentes a esas partidas, o para los directores de las partidas.

Pero lo que nunca se debe hacer es ofrecer el local, cobrar una entrada, hacer un crowdfunding, y no ofrecer absolutamente nada desde el principio. Ese es el inicio de un fracaso estrepitoso, anunciado desde el nacimiento del evento.

Lo dicho al principio, espero que estos organizadores que anulan su evento hayan aprendido de los errores cometidos. Y dejen de culpar a la gente que no ha comprado las entradas con anticipación, a la gente no ha puesto dinero en el crowdfunding, a la gente les ha fallado, a la gente no tienen palabra. Esa no sirve ni de justificación e impide el aprender y solventar los errores para que no vuelvan a aparecer. Asumiendo los errores, no sólo no nos convertimos en fracasados, sino que al admitirlo, nos convertimos en triunfadores, en especial para la siguiente ocasión.

Debemos aprender a no echar pelotas fuera, sino a solucionar nuestros propios errores. Siempre es la mejor opción.

Saludos.
Papá Vader.



miércoles, 9 de enero de 2013

Libres de la Gente Tóxica



Como ampliación del anterior artículo, sobre el “breve” resumen del libro “Gente Tóxica”, del psicólogo argentino Bernardo Stamateas, he decidido escribir estas 4 líneas adicionales.



Una de las cosas que el libro en cuestión nos indica constantemente y nos avisa, es que necesitamos aprender a hablar y a darle valor a cada palabra que pronunciamos, ya que realmente las palabras tienen el poder de construir, pero también de destruir; dependerá de nosotros cuáles elegiremos para comunicarnos (mmmm… muchos de nosotros debemos empezar a aprender… y yo el primero…).



Mahatma Gandhi decía “un ‘NO’ pronunciado con la más profunda convicción es mejor y más grande que un ‘SÍ’ enunciado sólo con el propósito de complacer o, lo que es peor, de evitar un problema”. También es sabido que decir este ‘NO’ nos puede convertir, en boca de los tóxicos, en personas desagradables, insensibles, encorsetados, dinosaurios y, en definitiva, en monstruos dictadores que deseamos que todos hagan lo que queramos.



En múltiples escuelas de dirección de empresa y de liderazgo, en sus correspondientes cursos y Masters, nos insisten en que “el arte de liderar no está en decir ‘SÍ’, sino en saber decir ‘NO’. Muchas veces no logramos decir ‘no’ cuando deseamos hacerlo y sabemos que deberíamos”. Y para superar esta dificultad debemos:

No idealizar a nadie: al idealizar a la otra persona la estamos colocando en una posición por encima de nosotros mientras nosotros nos hacemos más pequeños, haciéndonos vulnerables y quedando expuestos a recibir heridas. Si conectamos con otra gente,  debe ser de igual a igual, porque ponerse "arriba de" es un acto de soberbia y "por debajo de" habilita a que los otros decidan humillarnos.

No reaccionar mal ante las palabras de la gente: Las personas que pronuncian esas palabras se llaman, en psicología, tóxicas. Diferentes tipos de personas tóxicas:

El ofendido: es el que con una palabra o conducta nuestra se ofende y de esa manera manipula. Trasmite el mensaje: "Según cómo te comportes, yo estaré o no", para que los demás quedemos pendientes de lo que haga o decida hacer.

El que tira la piedra y corre: es el que pasa, tira un misil y sigue de largo porque lo único que está buscando es nuestra reacción.

El que triangula: es el que "va y viene", nos sumerge en el medio de una discusión que no nos corresponde para que tomemos partido y salgamos en defensa de alguna de las partes

El psicópata: es el que felicita y descalifica al mismo tiempo.

El reaccionario: le gusta discutir, criticar y buscar que nos sumemos a él para hacernos perder tiempo.



Para no reaccionar ante las palabras de esta gente, debemos aprender a:

No esperar nada de nadie: si ponemos las expectativas en la gente, sólo obtendremos frustración, porque un día responderá bien y otro día mal. No existe nada más variable que las emociones humanas.

No compararnos con nadie: no nos comparemos ni permitamos que nos comparen porque no necesitamos ser como nadie. La persona con problemas de estima vive comparándose: "tú tienes marido, hijos y yo no", "tú trabajas tanta cantidad de horas pero yo trabajo más".

No "fusilar" a los demás: no tomemos como personal lo que nos digan otros: "Alguien me dijo que aquel dijo que el otro habló mal de mí." Si te rechazan, no lo asumas como personal.

No valorar el dolor: debemos identificarnos con la felicidad y con el éxito, no con el dolor.

No ponerse de víctima: decidamos qué sentir, qué pensar y qué hablar. No entreguemos el poder de nuestros sentimientos a los demás, porque si lo hacemos, seremos un títere en sus manos.

No querer cambiar a nadie: La mejor manera de que el otro cambie es no queriéndolo cambiar.



"La forma como comunicamos el "no" y el hecho mismo de hacerlo, determina la calidad de nuestra vida". No tengamos miedo a perder ni a dejar de ser aceptados o amados o tenidos en cuenta por saber decir un "no" certero y eficaz a tiempo.



Los tres grandes dones de un "no positivo":

1. Crea lo que necesitamos: por cada "sí" importante es necesario decir mil veces "no".

2. Protege lo que valoramos: el "no" positivo nos permite establecer, mantener y defender los límites críticos.

3. Cambia lo que ya no funciona: digámosle "no" a la complacencia y el estancamiento de todo lo que hagamos.



En este libro insisten constantemente en una cosa: saber escuchar resulta mucho más eficaz que hablar sin parar. Algo que por mi profesión tuve que aprender hace mucho tiempo. Y es una de las mayores verdades inamovibles del ser humano. Podemos utilizar cientos de palabras y no decir absolutamente nada. Muchas palabras nunca indican sabiduría” (Tales de Mileto). “Es un necio quien pudiendo decir una cosa en diez palabras, emplea veinte” (Giosué Carducci).



Sólo cuando alguien sabe qué decir y qué hacer, se convierte en una persona sagaz. Sagacidad no implica hacer trampa, no es ser listo, sino que es la capacidad de ser conscientes de las oportunidades que tenemos alrededor nuestro para sacarle el máximo provecho. La sabiduría no se aprende, se entiende.



Necesitamos aprender a escucharnos primero a nosotros mismos, para así poder ser entendidos por los otros.



Cuando hablemos no lo hagamos por emoción, ni por sentimiento, ni para expresar una opinión ligera, hablemos porque lo que hemos de decir será un canal de comunicación y resolución. Hablar no significa imponer nuestra verdad "cueste lo que cueste" -y de estos últimamente nos encontramos muchos-, sino expresar nuestra perspectiva y dar a conocer nuestro mensaje. Una vez dicho esto, los otros serán libres de aceptarlo o no. No dejemos que nuestras palabras nos condenen ni condenen a otros, nos juzguen o enjuicien.



E.E. Cummings decía: "Ser sólo tú mismo, en un mundo que hace lo posible, noche y día, para hacerte semejante a los demás, significa librar la batalla más difícil que cualquier ser humano pueda librar".  Le otorgamos tanto valor a la opinión ajena, le volcamos tanto afecto, que cuando no recibimos la devolución que esperábamos nos sentimos defraudados. Entonces lloramos, nos deprimimos, creemos que se nos cae el mundo y que no podremos confiar en nadie más. Sentimos que nos clavaron un puñal por la espalda y nos olvidamos de que en ese vínculo intervinieron personas ante las cuales tomamos la decisión de develarles nuestra alma.



Todos, sin excepción, cometemos errores. Y como sucede con todo error, lo mejor es que cuando ocurra aprendamos que las relaciones interpersonales necesitan tener un límite. Nadie podrá avanzar sobre ti, si no le das autoridad y poder para hacerlo.



El límite muchas veces es entendido por los otros como una actitud antipática de nuestra parte; sin embargo aplicarlo nos evitará muchos malos momentos. Sólo cada uno de nosotros podrás decidir quién entrará a nuestro círculo social más íntimo. Poner límites a nuestras relaciones personales no sólo nos va a ahorrar dolores de cabeza sino que también nos proporcionará la libertad que necesitamos para tomar aquellas decisiones que nos acercarán cada vez más a nuestros sueños. Es más agradable estar al lado de aquel que nos da soluciones o aporta ideas que de aquellos que generan problemas.



Toda persona que desee establecer relaciones interpersonales sanas necesita:

• Tratar bien al otro.

• Brindar la atención que el otro merece, sea quien sea y el cargo que ostente.

• Establecer los límites necesarios que demande cada tipo de vínculo.

• Conectarnos con lo bueno y lo mejor de cada persona: eso nos permitirá jugar el partido en equipo. Estamos en la era de los equipos, los “llaneros solitarios” sólo ganan batallas en los antiguos comics.



Los heridores profesionales.

Demasiadas personas a menudo consideran que haber obtenido un master o un postgrado, o haber alcanzado un cargo de privilegio las habilita para lastimar, subestimar y desestimar otros en público. Son personajes tóxicos que a diario se empecinan en hacernos difícil nuestro diario vivir: "Si yo no puedo ser feliz, tú tampoco", retumba como eco en sus mentes. No viven ni dejan vivir.



Estos se caracterizan por:

Siempre tienen piedras en la mano: Son personas que estarán esperando la oportunidad en la que cometas un error para hacértelo notar y demostrar ante los demás que, si no hubiese sido por ellos, tu error hubiera desprestigiado a la empresa o hubiese puesto en peligro la ejecución de algún proyecto. Como es de esperar, harán su corrección en público. Estas personas sólo logran aumentar

su figura si el otro merma o es descalificado, de lo contrario no saben cómo hacerse notar.

Siempre vigilan, esperando que lo malo suceda: Son aquellas que tarde o temprano nos pasarán factura por el favor o la palabra o la conexión que nos ofrecieron. Esta gente que vive y disfruta del fracaso y del dolor ajeno para poder brillar y tomar protagonismo. Pronosticarán que si algo nos salió bien, pronto va a desatarse alguna catástrofe. En su vocabulario no se encuentran las palabras:

“perdón”, “disculpas”, “lo siento”. Sus decisiones son inmutables e inamovibles, sea cual sea el efecto que sus palabras o sus actos puedan producir en otros.



Lo mejor que podemos hacer es evitar al máximo el contacto con este tipo de gente, resguardando así nuestra estima y nuestras emociones.



Hay personalidades tóxicas que anhelan todo lo que tenemos: y se alegran de nuestras desgracias o dificultades. Se trata de personas que no pudieron encontrar un sentido, un rumbo a sus vidas, y deciden revolotear como murciélagos, tratando de chupar nuestra sangre. No son arquitectos de su propio destino, sino que deciden recorrer el trayecto que nosotros hemos elegido caminar, seres dependientes. Quizás su apariencia sea la de personas con rasgos de superioridad, de autoridad, de poder, de alta estima, de capacidad; sin embargo, sus actitudes y los resultados que han obtenido, los ponen al descubierto, denotando todo lo contrario, gente que viven con miedos y frustraciones.



Por último indicar que:

• Sólo cuando cada uno de nosotros podamos ayudarnos a nosotros mismos, estaremos en condiciones de ayudar a los demás.

• No debemos concentrarnos en las personas, centrémonos en los objetivos.



Y eliminar de FB a esta gente, es un gran comienzo.



Saludos.

Papa Vader

martes, 8 de enero de 2013

Gente Tóxica



Hoy he terminado de leer un libro muy interesante, que recomiendo a todos el leerlo. Se trata de Gente Tóxica, del psicólogo Argentino Bernardo Stamateas. Intentaré hacer un resumen (algo muy difícil para mí sobre este libro, francamente, ya que todo él es perfecto para comentar), aunque insisto que a la primera oportunidad podáis leerlo.


La gente tóxica siempre ha existido, pero sólo ahora sicólogos y siquiatras están profundizando más en el estudio de este tipo de personajes que, muchas veces, contaminan nuestras vidas o espacios de trabajo y terminan por afectarnos física o mentalmente.
El ‘tóxico’ puede ser cualquiera: un compañero de trabajo, un amigo, un hermano, alguno de los padres u otro familiar o ser próximo.



Un libro en el que te explica como detectar a gente que no te deja avanzar, por medio de imposiciones, difíciles de detectar si no te avisan, o que posiblemente has estado tan intoxicado por ellos, que te has acostumbrado a hacer lo que ellos te dicen.



Existen una serie de Tóxicos preestablecidos, diferenciados por su forma de actuar.



El primero en aparecer es el Meteculpas,

El Meteculpas es aquel que se dedica a echarnos la culpa de todo lo que le pasa a él, para que podamos solucionarle los problemas, consiguiendo que al poco tiempo lleguemos al autorreproche y a no hacer nada para que no le pase nada malo a él… Cuando la realidad es que ellos son los únicos que se meten en los líos y los que deben aprender a salir de ellos. A estos, aunque lloren y pataleen, la solución es aprender a decirles "NO”.



Los envidiosos son los siguientes.



El ejemplo nada más empezar a leer este capítulo es clarificador:

Una serpiente estaba persiguiendo a una luciérnaga.

Cuando estaba a punto de comerla, ésta le dijo:

‘¿Puedo hacerte una pregunta?’. La serpiente respondió

‘En realidad nunca contesto preguntas de mis víctimas, pero por ser tú te lo voy a permitir’.

Entonces la luciérnaga preguntó:

‘¿Yo te hice algo?’, ‘No’ respondió la serpiente.

‘¿Pertenezco a tu cadena alimenticia?’ preguntó la luciérnaga.

‘No’ volvió a responder la serpiente.

‘Entonces, ¿por qué me quieres comer?’ inquirió el insecto.

‘Porque no soporto verte brillar’, respondió la serpiente”.



Realmente este capítulo está lleno de fábulas clarificadoras, como:

Había un rey que quería saber qué era peor, si ser tacaño o ser envidioso; entonces tomó a dos personas y les dijo: ‘A uno le daré todo lo que me pida pero al otro le daré el doble.’ Entonces el envidioso dijo: ‘A ver si entendí bien rey, ¿todo lo que te pida me lo darás pero al otro le darás el doble?’, ‘Sí’, dijo el rey. Entonces le dijo el envidioso al avaro: ‘Pida usted primero’; ‘Faltaba más’, dijo el avaro, ‘primero están los caballeros.’ Que sí, que no; entonces el envidioso dijo: ‘De acuerdo, yo pido primero: ¡que me saquen un ojo!’ “.



Realmente, la envidia es un sentimiento destructivo de alguien que pretende quitarte lo que has logrado. Si eres un hombre de éxito, siempre te perseguirán.



O este otro, muy clarificador entre un grupo en el que convivan múltiples envidiosos entre ellos:

Había un hombre vendiendo cangrejos en la playa. Tenía dos cubos llenos de animales vivos: uno estaba cubierto con una malla y el otro tapado. Una mujer le preguntó: ‘¿Por qué tapó un cubo y el otro no?’ Entonces el vendedor respondió: ‘Porque vendo dos tipos de cangrejos: japoneses y argentinos. El cangrejo japonés siempre trata de salirse del cubo; cuando no lo consigue, los demás hacen una cadena, se apoyan unos a otros y así todos logran salir, por eso tuve que ponerle una tapa. Los cangrejos argentinos también tratan de escaparse, pero cuando uno intenta saltar, los de más abajo lo agarran y así ninguno escapa’ “.



Una buena frase es la usada en alguna ocasión Napoleón, cuando dijo “La envidia es una declaración de inferioridad”.



Para poder “escaparse” de la gente envidiosa, justo cuando tu estima y tu yo estén seguros de sus capacidades y habilidades, cuando hayas determinado que nada te moverá del objetivo a seguir, nunca nadie más te despertará envidia. Ese es el momento preciso de superar a estos tóxicos.



Se debe tener en cuenta que todos y cada uno de nosotros tenemos que tener muy claro que nuestra búsqueda personal es la que le dará el sentido a nuestra vida; nuestras metas y nuestros objetivos serán los que nos aten a nuestro destino; nuestros sueños y nuestro propósito enfocarán nuestra energía y nuestra acción. Sin tener claro esto, cualquier tóxico nos podrá arrebatar aquello que es exclusivamente nuestro: nuestra personalidad, nuestra felicidad. 



El que nos descalifica con palabras siempre tratará de buscar amigos, aliados: hablará con otros para envenenarlos, porque el envidioso no quiere que triunfemos y querrá hacernos su aliado para que enfermemos. Tanto el que nos intenta envenenar como el que nos descalifica tratarán por todos los medios de que no alcancemos nuestros sueños, nuestras metas. Ellos se encargarán de boicotear cada uno de nuestros proyectos. Su lema es: "Si yo no puedo, él tampoco." No les tengamos pena ni rencor, ya que el que te descalifica y calumnia, probablemente no puede tener el mismo brillo que tú, por eso lo hace.



Ante estas personas, debemos cambiar nuestra manera de pensar, cambiar nuestra manera de sentir, y si lo hacemos, entonces también cambiamos nuestra manera de decidir y por ende de recibir.

• Un exitoso no se mide por la cantidad de gritos que da, ni por el lenguaje que utiliza sino por su manera de pensar.

• Un exitoso se distingue por sus pensamientos.

• Un exitoso nunca envidia, porque tiene puesta su mente en su propósito y en sus sueños.





Ahora le toca el turno al descalificador.



Son aquellos que aprovechan la mínima ocasión para intentar despreciar, descalificar todo lo que hagamos, lo que digamos. Es aquel que constantemente nos dice:

• No sirves.

• No puedes.

• Ten cuidado.

• No llores.

• No seas tonto.

• No te muestres débil.

• ¡Qué inútil!

• Eres culpable de lo que pasa.

• Eres molesto.

• Es demasiado para ti.

• Eres rebelde.

• Cállate la boca.

• Haragán.

... y terminan convirtiéndose en creencias que asumimos como tales y que no nos animamos a refutar.



Es curioso poder observar como en la NASA existe un cartel que dice: "Está comprobado que el abejorro, aerodinámicamente, no puede volar por su peso, tamaño y cuerpo; sólo que él no lo sabe". Esto va en relación directa contra la gente tóxica descalificadora, ya que en reiteradas ocasiones estos seguro que a más de uno nos dijeron que no éramos capaces, que no servíamos; sin embargo, si tenemos actitud de aprender y de refutar lo que una vez aceptamos sin cuestionar, todo nuestro potencial será puesto en marcha y los mejores éxitos tendrán nuestro nombre.





El agresivo verbal.



Los agresivos verbales son personas difíciles, complicadas, seres que minuto a minuto obstaculizan nuestra existencia, que pareciera encuentran placer en hacernos difícil la convivencia o nuestro trabajo. Sus contestaciones filosas y agudas nos sorprenden, nos dejan mudos, "sin palabras." Establecer una comunicación con este tipo de gente nos deparará tener que controlar nuestros más bajos instintos.

Estoy totalmente seguro de que al leer estas líneas algún nombre ya tendrás en mente: un jefe, un padre, un familiar, un amigo, una pareja, un conocido… y si miramos con atención foros y Facebook, muchos más.



Los agresivos verbales querrán tener la razón a toda costa, que lo que digan, aun siendo mentira, sea una realidad y una gran verdad. Son aquellos que siempre negarán todo, en especial lo que hagamos, despreciándolo y denigrándolo. "Las palabras que no van seguidas de los hechos no sirven para nada". Demóstenes



Querrán ejercerá su poder a partir de:

• Los gritos.

• La incontinencia verbal.

• Los malos tratos.

• La desvalorización continua de sus semejantes.



Los agresivos verbales son:

• Iracundos.

• Agresivos.

• Manipuladores.

• Ambivalentes.

• Inestables.

• Sarcásticos.



Ofensas, insultos y agresiones nos bombardean a diario. Hay diálogos que desde que comienzan nos indican que estaremos a punto de atravesar una nueva situación de stress. Sin embargo, si somos inteligentes y astutos podremos mantenerlos en su territorio. Para poder eludir a este tipo de tóxicos, se deben dar respuestas hábiles que podrá desarticular al agresor, obligándolo a retroceder en sus ofensas. En primer lugar, cuando te agredan, contesta algo incoherente y no des valor a la agresión. Por ejemplo, si el agresor te dice: "Pero qué mal que estás vestido", se puede responder una incongruencia como: "Ya lo decía mi abuela, tanto va el cántaro a la fuerte que al fin se rompe". Y si te pregunta: "¿Qué quieres decir?", podemos responderle: "Ya entenderás, piénsalo".



No debemos permitir que nadie ni nada nos ofenda. El violento verbal debe saber que nos respetamos, y que bajo ninguna circunstancia permitiremos ni el abuso ni el maltrato. No debemos perder la calma, ya que si nos ofendemos, nos desenfocamos del objetivo; si nos concentramos en las emociones y en los demás, perderemos de vista nuestra meta. Nuestra vista no debe apartarse de nuestro sueño. El objetivo del violento verbal es entrar en nuestro círculo afectivo, porque sabe que si lo logra tendrá autoridad para dirigir nuestra mente y nuestras emociones.



La historia de Gedeón, un guerrero de la antigüedad, cuenta que debía pelear contra un pueblo poderoso. Hete aquí que cuando hizo el recuento de sus soldados se dio cuenta de que tenía sólo 32000 hombres, y que muchos de éstos no eran aptos para la guerra. Al comunicarle la información a su jefe, éste le dijo: "Despide a los que tienen miedo", a lo que Gedeón respondió: "Señor, ¿por qué?, el ejército enemigo es muy poderoso en número y armamento". Entonces su superior le dijo: "Porque cuando vayas a la guerra te abandonarán". Entonces Gedeón hizo sus averiguaciones y, tras sus acciones, quedaron en su ejército sólo unos miles de soldados. Entonces su jefe le volvió a hablar y le dijo: "Con éstos tampoco podrás ir a la guerra porque la mayoría es cobarde. Diles que tomen agua. Los que lo hagan como soldados, serán los valientes que irán contigo; los que la beban como perros, deberán volverse a casa." Entonces Gedeón dio la indicación y despidió a los que bebieron como perros. En su ejército quedaron sólo trescientos hombres. A la guerra fue sólo con ellos y ganó.

Esta es una historia acerca de las elecciones generadoras de éxitos y de fracasos.





Uno de los interesantes: El Falso.



No creo que haga mucha falta indicar que tipo de personaje es el falso, el Doblecara. Es muy parecido al agresor verbal. Y su “eliminación” es también muy similar: La seguridad interior.



Mae West decía: "Tu verdadera seguridad eres tú mismo. Sabes que puedes lograrlo y eso nunca lo podrán controlar".



El problema de muchos es que siguen el patrón de vida de muchos otros, de los tóxicos, pero no saben a dónde van a llegar. Sólo la potencia de tu sueño hará que sientas correr la sangre por tus venas, te hará sentir vivo y dará rumbo a tu vida y a tu discurso. Lo primero que te sucederá desde el momento en que te capacites para triunfar es que pasarás de ser una persona productiva a ser una persona con estima. Entonces habrá cambios notables en tu vida y en la organización de la misma:

• Lo que no funcionaba, comenzará a funcionar.

• El negocio a punto de cerrar, resurgirá de sus cenizas, cual ave fénix.

• No dependerás afectivamente de nadie para llegar al objetivo.

• Comenzarás a declarar públicamente tus sueños y no tendrás vergüenza de ellos.

• Hablarás, te pararás y actuarás como si ya fueses un campeón. No importará que estés en el comienzo de la recta, te moverás como si ya tuvieses el premio.

• Aplicarás el principio de la asociación, y lo mejor se añadirá y se unirá a tu propósito, y lo que no sirve quedará en el camino.

• Serás un "mejorador" y todo lo que pase por tus manos será perfeccionado y exitoso.





Y ahora le toca el turno a mi preferido: EL PSICÓPATA.



Los psicópatas son expertos en la mentira y en los engaños, y tienen como fin traicionar y arruinar la vida de su víctima. No son antisociales a simple vista, ni muchísimo menos, sino que se caracterizan por su capacidad de adaptarse y alterar su forma de ser, rápidamente.

• Muestran una imagen que en realidad no tienen y que ellos mismos inventan: necesitamos estar atentos con los que cuidan en un grado exacerbado su apariencia. Observemos si su interior coincide con su exterior.

• Son personas que no aman a nadie: aprendamos a mirar no lo que dice la gente, sino sus conductas. Cuando lo único que alguien quiere es poder, estamos frente a un psicópata.

• Los otros sólo le servirán al psicópata para alcanzar más poder; los psicópatas aparecerán cuando el éxito llegue a nuestra vida, pobre y desconocido no le resultamos de utilidad. Si logramos algo, esta persona tóxica querrá ponerse en contacto con nosotros para robarnos y destruirnos.

• Siempre se ofenden por todo. Nos intentarán manipular diciendo: "¡Lo que me dijiste me dolió mucho, no me lo merezco!".

• "Van y vuelven" todo el tiempo: ten cuidado con el que habla mal de otra persona porque mañana hablará mal de ti a otros.

• Adoptan máscaras de espiritualidad y religiosidad: un psicópata no sólo vive dentro de su casa sino que trabaja, va al club, practica hobbies, hace lo que hacemos todos y aún más, a veces dicen ser devotos de su congregación, de la Iglesia.

• Son resentidos y amargados: los psicópatas tienen su visión personal de los hechos. Son intocables y nadie puede decirles ni sugerirles nada; si lo haces te dirán: "A mí nadie me dice lo que tengo que hacer, yo tengo mi visión, mi punto de vista". Puede ser cualquiera de nuestros amigos mientras le sirvamos para su misión y sus objetivos; pero cuando en algún momento le digamos que "no" a algo que nos pida, se lanzarán contra nuestra vida.



El psicópata es un experto en el arte de usar máscaras, manipular, mentir y engañar sin escrúpulos. Debemos recordar también que los psicópatas suelen ser individuos sumamente locuaces: siempre tienen a flor de piel respuestas rápidas, tienden a ser muy convincentes, saben expresarse con encanto y son capaces de "vendernos" cualquier realidad que obviamente los haga quedar bien a ellos. Seguro que recordamos a más de uno que ha pasado por nuestras vidas con este perfil.



Su meta permanente es buscar el poder y el control de todos los que están a su alrededor; esa necesidad lo convierte en un ser incapaz de comprender que haya personas que tengan ideas diferentes a las suyas. Y si agregamos a estas conductas el hecho de que el psicópata considera al otro como simple objeto, entenderemos por qué se le hace tan sencillo maltratar, lastimar y abusar de los demás, sintiéndose con pleno derecho a hacerlo con impunidad.



En resumen el psicópata es:

• Sumamente egocéntrico.

• Orgulloso: posee una autoestima muy elevada.

• Manipulador.

• Mentiroso.

• Cruel.

• Agresivo.

• Caprichoso.

• Antisocial.

• Muy impulsivo.

• Ilógico y sin capacidad de autocontrol.

• Irresponsable.

• Carente de empatía.

• Incapaz de sentir pena o arrepentimiento.

• Calmo aún en situaciones extremas.

• Indiferente a las consecuencias.

• Incapaz de detectar el sufrimiento humano.

• Alguien que considera que el otro es simplemente un objeto.

• Muy observador.

• Desvergonzado.

• Capaz de adaptarse y cambiar de forma rápidamente, donde antes decía una cosa, ahora dice lo contrario, cuando antes vestía de una forma, ahora viste con otro estilo.

• Por lo general, muy elocuente y convincente.

• Muy superficial.

• Frío.

• Incapaz de mantener lazos con ninguna persona salvo por interés.



"Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía". Anaxágoras, filósofo griego.



Para librarnos de los que ya han conseguido hacernos daño, tienes que perdonarlos; el enojo está, pero debemos perdonarlos; sacar a la gente tóxica que permanezca en nuestro círculo afectivo y dejar entrar a los mentores que están esperando, a nuestras conexiones de oro, a los que nos acercarán a nuestro propósito. Los psicópatas se arruinan solos, no nos preocupemos.



"Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo". Abraham Lincoln.





Ahora le toca el turno a uno muy abundante: El mediocre.



El mediocre es aquel que no aspira a más de lo que ya es, a más de lo que le han dicho que debe ser. El mediocre es aquel que hará lo indecible para que no seamos más que él, que no hagamos más que lo que quiere hacer, para que seamos como él considera que demos ser. Nunca más que él, sino igual o inferior a él.



Einstein, entre otras frases también geniales, citaba: "El mundo que hemos fabricado como resultado del nivel de pensamiento que hemos utilizado hasta ahora crea problemas que no podemos solucionar con el mismo nivel de pensamiento en el que los creamos". Y su nos paramos a pensarlo bien, tenía una gran razón. Somos los únicos culpables, pero también los únicos y geniales solucionadores.



Pero resulta ser que cuando revisamos nuestra historia nos damos cuenta de que nos hemos detenido en un estanque, y de que esa quietud no es la situación propicia para la productividad, la acción y los resultados extraordinarios.

Emprendamos  la revisión correctiva para dejar atrás lo obsoleto, lo que nos detiene, y avancemos hacia lo que sí nos dará nuevos resultados.



¿Quién no se encontró alguna vez con un compañero en el Trabajo, en la escuela, en la universidad, que nos dijo:

• ¿Para qué vas a estudiar más, si con un 5 es más que suficiente?

• Conozco a alguien que nos puede conseguir el título sin exámenes.

• No te preocupes, yo sé de alguien, que apenas tengamos el título, nos hace entrar

• ¿Para qué te vas a esforzar? ¿por lo que te pagan?

• jNo te esfuerces más! Total el dinero se la llevan ellos.

• Tengo a alguien para presentarte, dile a tu pareja que tienes mucho trabajo. ¿Qué te va a pasar por una vez?

Mediocridad, mediocridad, mediocridad. Todo esto hace referencia a relaciones interpersonales con calidad menos cero, a mandatos imperativos o explícitos que rigen nuestras conductas y nos hacen errar el blanco. Vives en el eterno letargo, sin hacerle mal a nadie, sólo a ti mismo.



"Los espíritus mediocres condenan generalmente todo aquello que no está a su alcance." Francois Alexandre, duque de la Rochefoucauld-Liancourt



Lo que sí que es cierto, y esto, aunque está en el libro, es de lógica aplastante, es que unirte a gente mediocre es unirte a gente tóxica, sin darte cuenta de que el aire enviciado entra por tus poros, por la dermis, y te enferma.



"Los seres más mediocres pueden ser grandes sólo por lo que destruyen”. André Maurois



Cierto es que no sólo ante los mediocres, sino como una actitud frente a la vida, a nuestro avance a nuestro progreso, es que debemos confiar en nuestro instinto y no nos debemos detener en ningún momento. Y si nos equivocamos, nos levántanos y volvemos a seguir adelante. Sabemos que la verdad es aquella que nos lleva a los resultados extraordinarios, a estrategias que nos acercan a la meta y nos motivan a un compromiso de alcanzar mayores logros.



Por elo, debemos ponernos nuevas metas y cumplirlas.

• Hagamos todo con mayor calidad y eficiencia.

• Seamos puntuales en nuestras reuniones y en todo lo que hagamos.

• Convirtámonos en nuestro propio jefe y quien evalúa nuestros resultados.

• Cuidemos los detalles, incluido nuestro aseo personal

• No perdamos tiempo en tratar de demostrar nuestras opiniones.

• Crear y renovarnos cada día.

• No sigamos a la manada

• Miremos el sueño completo, nos dibujamos dentro de él mismo y no nos detengamos hasta alcanzarlo.

• No seamos perfeccionista, seamos excelentes.

• No nos corrompamos.

• Démosle siempre una vuelta de tuerca a las circunstancias, preguntándonos: ¿cómo lo haría él? ¿y si yo también lo intentara así?

• Seamos agradecidos.

• Seamos responsables.

• Preguntémonos: ¿con qué lente estoy mirando mi vida? "No vemos las cosas tal y como son; las vemos tal y como somos".





Otro de los tóxicos que siempre nos rodean: el Chismoso.



El chismoso es el que viene contándote cosas de otros, en la mayoría de los casos patrañas, imaginaciones suyas, o simplemente mentiras mal intencionadas, para que hagamos lo que realmente él sea que hagamos.



Los chismosos son personas que no toleran el silencio, por eso es importante para ellos hablar de siempre de algo.



Ante un chismoso, lo que podemos hacer es:

• No creer lo que nos dicen ni seguir comentándolo.

• Buscar el error de la información; eliminar los elementos burdos o sin sentido.

• Explicar por qué la gente cree en los rumores.

• Volver a la credibilidad de las fuentes oficiales. Si deseamos acabar con el rumor hay que hablar con la autoridad o la fuente con quien está relacionado el chisme.

• Evitar la ociosidad que propicia la concentración de chismosos.

• Tengamos en cuenta que hay ciertas noticias que es preferible comunicarlas por escrito.

• Advertir acerca de las consecuencias y las secuelas que dejan los chismes.

• Si alguien nos comenta algo acerca de otro, no debemos ir a decírselo.

• Ofrecer, constantemente, información lo más exacta posible.

• Dar rápidamente las noticias, antes de que se conviertan en chismes, y tratar de que lleguen a todo el mundo.



Como le dice El Quijote a Sancho: “si ladran, mi querido Sancho, ¡es porque nos estamos moviendo!; o sea, si hablan, rumorean, ¡es porque algo estamos haciendo y bien!, de lo contrario, seriamos indiferentes para la multitud. "Por nuestros frutos se nos conocerá". Si nos detenemos a dar explicaciones o a tratar de entender los rumores, nos desviaremos de nuestro objetivo.



A los rumores sólo nosotros podremos darle vida si les prestamos más atención de que la que se merecen.





Uno de los tóxicos que muchos hemos sufrido en carnes: el jefe autoritario.



"Lo peor es educar por métodos basados en el temor, la fuerza, la autoridad, porque se destruye la sinceridad y la confianza, y sólo se consigue una falsa sumisión." Albert Einstein.



Un buen jefe nunca deberá competir con sus subordinados; debe superar sus propios records, no el de los demás.





Mi segundo preferido: el neurótico.



La frase preferida del neurótico: “Si no os gusta como soy, cambiad vosotros”.



La persona neurótica es:

• Perfeccionista.

• Conflictiva.

• Agresiva.

• Culposa.

• Inhibida.

• Inteligente.

• Extremista.

• Egoísta.

• Infantil.

• Pero, por sobre todas las cosas, el neurótico es un excelente jugador.





El manipulador.



El único objetivo del manipulador es la destrucción y, para obtenerla, aplicará distintas técnicas:

• Acoso moral: se da cuando el manipulador nos grita o insulta, a solas o en grupo, asignándonose tareas imposibles de lograr, atacando o descalificando lo que hacemos o decimos.

• Maltrato verbal: es el que ejerce mediante amenazas o calumnias, destruyendo nuestra reputación, aislándonos de otras personas, presionándonos para que cambiemos de horarios, sueldos o tareas atacando nuestras convicciones, poniéndonos gente en contra o difundiendo chismes acerca de nosotros.



Para no ser manipulados, debemos:

• Conocernos.

• Alejarnos de quien viene a robarte.

• Aprender a escuchar las voces de nuestra conciencia. Es muy sábia.

• No aislarnos

• Evitar reaccionar con ira. Eso es lo que quiere el manipulador.

• No abrir nuestro corazón a cualquiera. Hay cosas que son personales, no tenemos qué contárselas a nadie.

• Elegir nuestra dignidad antes que la amabilidad.

• Aprender a decir "no".

• No ser dependiente.

• Evitar justificar las acciones de otros.

• Liberarnos de los sentimientos como:

- Culpa.

- Vergüenza.

- Angustia.

-Odio.

- Rencor.

• No dejar que nadie nos meta prisa.

• Evitar prestar o pedir dinero.

• No ser confiado en demasía.

• Evaluar nuestras relaciones.

• Perdonar y sigue adelante.





El orgulloso o narcisista.



La única regla que tiene el orgulloso es “primero yo, luego yo y después yo”.





El quejoso.



Este personaje siempre se queja de todo. Si llueven se molestan, si sale el sol también, si los saludas de mala gana se enfadan, si los saludas amablemente les fastidia. El tema es quejarse, encontrar un motivo para pensar que el mundo está en contra de ellos y que nadie es capaz de entenderlos.



El quejarse es producto de una acumulación de emociones reprimidas actuales y pasadas, muchas veces por no decir nada, y otras tantas por hablar en demasía. En la sociedad en la que vivimos hay muchas personas que se quejan todo el tiempo. Necesitamos romper con esas costumbres, ese mal hábito, y ser libres de ese parloteo continuo que sólo nos trae más dolores de cabeza.



Reconoceremos a un quejoso por:

• Pierde su tiempo en anécdotas y cosas pasadas.

• No tiene sueños, metas, ni propósitos.

• Siempre espera que otro resuelva su vida.

• Es dubitativo, reiterativo y limitado

• Tiene una mente cerrada.



El quejoso no hará lo que hace la gente con éxito, ya que:

• La gente con éxito valora su tiempo y sabe que el tiempo de la queja es un tiempo perdido.

• La gente con éxito aprende, se instruye permanentemente.

• La gente con éxito sabe concentrarse en su proyecto.

• La gente con éxito invierte en cosas importantes.

• La gente con éxito invierte en su crecimiento personal.

• La gente con éxito vive cada momento con intensidad.

• La gente con éxito invierte el tiempo en soñar sueños grandes.



Y hasta aquí puedo leer…



Es un resumen un pelín exhaustivo, lo sé. Pero no he podido hacerlo de otra forma.



En todo el libro existen frases esclarecedoras, comparativas de que es cada cosa. Ejemplos y frases muy a tener en cuenta y meditarlas.



“En resumen” un muy buen libro que deberíamos leer todos.



Saludos.

Papá Vader.
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