viernes, 24 de enero de 2014

El Narcisismo Colectivo.




Hace un tiempo que conocidos me han comentado un tema cada vez más preocupante, ya que cada vez más existen grupos que se dedican a “castigar” a las personas que no son de su grupo ni piensan como ellos.



Esto no es nuevo, ya que ha existido por lo menos desde que yo tengo uso de razón, pero últimamente es cada vez más “descarado”, con más asiduidad y la gente que está fuera cierran los ojos y no sólo no quieren ver nada, sino que, para evitar sufrir lo mismo, se unen a estos grupos “para que los dejen en paz”.



Este tema es, tal como el título de este artículo, el Narcisismo Colectivo.



Yo pensaba que para poder leer sobre este tipo de colectivos, debería entrar en temática muy científica, de psicólogos, pero en estos meses que he estado leyendo el tema, me encuentro cada vez más que hay gente entendida del tema (o no tanto, pero se documentan), que explican temas relacionados con grupos de una forma entendible para la gente de a pie.



El narcisismo, eso que una persona sólo se ame asimismo y no le importe el resto de la humanidad, es ciertamente conocido por la gran mayoría, y si no, es fácilmente localizable su significado en libros y webs. Narciso, aquél joven que no puede ver más allá de su imagen reflejada en el agua, ¿es capaz de identificarse con una colectividad? ¿crear vínculos? ¿sentirse acompañado, identificado con el "otro"? Bien, en esta paradoja se encuentra una explicación muy sólida para describir una época llena de muchas confrontaciones: la soledad y la compañía, la aspiración moral y la tragedia cotidiana, el placer y el dolor.



Pero ¿Qué es el Narcisismo Colectivo? El narcisismo colectivo (o narcisismo de grupo) es una variación del narcisismo individual,  en el que un individuo cambia su amor propio por el de su ingroup, donde un “ingroup” es un grupo con el cual el individuo se relaciona e interactúa. El narcisismo colectivo es el culto donde la seducción es más importante que la producción. Nace

de los grupúsculos mediáticos e internáuticos de la posmodernidad.



El narcisismo colectivo tiene una opinión extremadamente elevada y de carácter similar a si mismo sobre un grupo. El narcisismo colectivo se encuentra relacionado con el etnocentrismo, que es la actitud o punto de vista por el que se analiza el mundo de acuerdo con los parámetros de la cultura propia, en la que el grupo es más importante o superior que otros grupos o forma de ver las cosas. Esta creencia diferencial suele ser la que establece la identidad cultural del grupo. Sin embargo el narcisismo colectivo es más amplio y abarca todo tipo de ingroup más allá de culturas y etnias.



La forma de diferenciar o reconocer a un grupo con un alto nivel de narcisismo colectivo, es en especial sobre la opinión positiva desproporcionada que tienen los miembros de su ingroup. También puede presentarse por un individuo en representación de todo el grupo, o por un grupo de ellos. Los grupos que exhiben este narcisismo colectivo requieren de aceptación externa. Los grupos que presentan este comportamiento tratan de proteger sus identidades premiando comportamientos de reafirmación del grupo.



Como se ve, es una forma alternativa de narcisismo, aunque no completamente ligada con el narcisismo individual, pero si manipuladas y modificadas para ser utilizada como idea de grupo.



La gente que pertenece a estos grupos, se juntan porque se parecen, porque están sensibilizados por los mismos objetivos narcisistas, por la necesidad de reagruparse con otras personas afines y similares, “idénticos”, en un intento de liberarse, un intento de solucionar los problemas íntimos por el contacto, con lo “vivido”, el oírse decir los unos a los otros “que guapo”, “que bien que haces las cosas”. Y si no estás con ellos o les dices lo buenos, guapos, algos e inteligentes que son, te hacen el vacio, te repudian, llegando a decir que eres el “feo”, el “tonto”, el “torpe”, y todo ello con tal de seguir quedando el grupo como los “guapos”, los “listos”, los “hábiles”; aunque se demuestre lo contrario.



Como dijo Sigmund Freud en “La civilización y sus descontentos”: Es posible reunir a un considerable número de gente en amor mutuo, siempre que haya otra gente dejada fuera para recibir las manifestaciones de su agresividad.



Están en la soledad del espejo acompañados por otros igual de reflejados, mirándose a si mismos, no al resto de reflejados.



Están todos juntos, solitos. Juntitos.



Papá Vader



Fuente:





Foto:

martes, 14 de enero de 2014

La envidia, otro de los grandes tóxicos.




Hoy, en el Pais por internet, he leído un artículo muy curioso sobre la envidia y como esta, cuando los fracasados lo extienden sobre los triunfadores, puede llegar a paralizarlos. Es lo que tiene la gente tóxica (que en cuanto más lejos, mejor, oiga!!)



¿Porque? Curiosamente formamos parte de una sociedad que tiende a condenar el talento y el éxito ajenos. Si el perdedor, el mediocre, el fracasado ve a uno de estos, se dedica a usar la envidia en contra de este, mediante el miedo. La envidia paraliza el progreso por el miedo que genera no encajar con la opinión de la mayoría. Uno de los mayores temores del ser humano es diferenciarse del resto y no ser aceptado y los envidiosos lo saben, aprovechándose de ello al hablar mal a la gente de su alrededor, de reírse de lo que hace el triunfador (por la más absoluta de las maldades), de hacerle quedar sólo. Si este se queja, encima es considerado como “el malo de la película”. Y si se defiende… ni te cuento: de Darth Vader como poco.



Podríamos decir que los envidiosos son los auténticos terroristas de la sociedad actual: promueven el miedo y el terror para que nadie sobresalga más que ellos.


En este articulo cuentan un curioso experimento, de cómo la gente es influenciada por los que le rodean, sólo por quedar bien; el síndrome de Solomon.

En 1951, el reconocido psicólogo estadounidense Solomon Asch fue a un instituto para realizar una prueba de visión. Al menos eso es lo que les dijo a los 123 jóvenes voluntarios que participaron –sin saberlo– en un experimento sobre la conducta humana en un entorno social. El experimento era muy simple. En una clase de un colegio se juntó a un grupo de siete alumnos, los cuales estaban compinchados con Asch. Mientras, un octavo estudiante entraba en la sala creyendo que el resto de chavales participaban en la misma prueba de visión que él. Haciéndose pasar por oculista, Asch les mostraba tres líneas verticales de diferentes longitudes, dibujadas junto a una cuarta línea. De izquierda a derecha, la primera y la cuarta medían exactamente lo mismo. Entonces Asch les pedía que dijesen en voz alta cuál de entre las tres líneas verticales era igual a la otra dibujada justo al lado. Y lo organizaba de tal manera que el alumno que hacía de cobaya del experimento siempre respondiera en último lugar, habiendo escuchado la opinión del resto de compañeros. La respuesta era tan obvia y sencilla que apenas había lugar para el error. Sin embargo, los siete estudiantes compinchados con Asch respondían uno a uno la misma respuesta incorrecta. Para disimular un poco, se ponían de acuerdo para que uno o dos dieran otra contestación, también errónea. Este ejercicio se repitió 18 veces por cada uno de los 123 voluntarios que participaron en el experimento. A todos ellos se les hizo comparar las mismas cuatro líneas verticales, puestas en distinto orden.

Cabe señalar que solo un 25% de los participantes mantuvo su criterio todas las veces que les pre­­guntaron; el resto se dejó influir y arrastrar al menos en una ocasión por la visión de los demás. Tanto es así, que los alumnos cobayas respondieron incorrectamente más de un tercio de las veces para no ir en contra de la mayoría. Una vez finalizado el experimento, los 123 alumnos voluntarios reconocieron que “distinguían perfectamente qué línea era la correcta, pero que no lo habían dicho en voz alta por miedo a equivocarse, al ridículo o a ser el elemento discordante del grupo”.

Independientemente de este famoso experimento, se dice que padecemos el síndrome de Solomon cuando tomamos decisiones o adoptamos comportamientos para evitar sobresalir, destacar o brillar en un grupo social determinado. Nos volvemos perdedores y mediocres voluntariamente. Y también cuando nos boicoteamos para no salir del camino trillado por el que transita la mayoría. De forma inconsciente, muchos temen llamar la atención en exceso, e incluso triunfar, por miedo a ofender a otros y que estos se pongan en su contra. Esta es la razón por la que en general se siente pánico a hablar en público (menos mal que Papá Vader disfruta haciéndolo…uf!!).
 
El experimento que realizó el profesor Solomon pone de manifiesto el lado oscuro de nuestra condición humana: nuestra falta de autoestima y de confianza en nosotros mismos. Poniendo de manifiesto una verdad incómoda: que seguimos formando parte de una sociedad mediocre en la que se tiende a condenar el talento y el éxito ajenos, y aunque nadie hable de ello, por norma general y en especial si nos gusta estar rodeados de gente no quiere que haya alguien que sobresalga más que ellos, está mal visto que nos vayan bien las cosas. 

Esto, aunque parezca mentira, todo esto tiene un nombre: envidia

La Real Academia Española define esta emoción como “deseo de algo que no se posee”, lo que provoca “tristeza o desdicha al observar el bien ajeno”. La envidia surge cuando nos comparamos con otra persona y concluimos que tiene algo que nosotros no tenemos pero nos gustaría tener. Así es como se crea el complejo de inferioridad; de pronto sentimos que somos menos porque otros tienen más.

El primer paso para superar el complejo de Solomon consiste en comprender lo tonto que es el preocuparnos por lo que opine la gente de nosotros. Si lo pensamos detenidamente, tememos destacar por miedo a lo que ciertas personas puedan decir de nosotros, movidas por el desanimo que les genera su complejo de inferioridad, para compensar sus carencias y sentirse mejor consigo mismo.

¿Y qué hay de la envidia? ¿Cómo se puede eliminar? Muy simple: visitando a un especialista. Pero si os da miedo visitarlo “por lo que dirán de mí”, para no recibir la misma dosis de la medicina que están dando a la otra gente, lo mejor es empezar no ser codiciosos y a admirar y aprender de las cualidades y las fortalezas que han permitido a otros alcanzar sus sueños. Si bien lo que codiciamos nos destruye, lo que admiramos nos construye

Se debe usar la envidia, no como un arma como muchos la usan, sino como un maestro que nos enseña los dones y talentos que todavía tenemos por desarrollar. En vez de luchar contra lo externo, utilicémosla para construirnos por dentro. 

Papá Vader.

Fuente: http://elpais.com/

martes, 7 de enero de 2014

¿Marketing 3.0, o mejor dicho 2.5?




Hará unos meses me comentaron que para poder estar en la brecha, en el mercado, debería empezar a olvidar lo que sé de Marketing de los últimos 15 años, que según parece se le llama Marketing 2.0, y empezar a usar la “nueva tendencia”, nueva e innovadora, que está rompiendo y que será primordial en el 2014: el Marketing 3.0.


Dicho así parece sumamente sugerente, interesante e inteligente.


Pero si nos ponemos un poco a pensar… ¿Qué demonios es “3.0”?


Las diferenciaciones que se hacen respecto a los “3 tipos diferentes de Marketing”; o sea, el 1.0, el 2.0 y el 3.0


No sé que lumbreras le ha puesto este sufijo, apellido o diferenciador, aunque creo, después de meses leyendo artículos y algún que otro libreto para saber que es… o mejor dicho intentando saber que es, digo creo que es alguien que se inventa nombres para parecer un entendido ante esnobs sin carácter o sin un claro conocimiento del tema.


Según parece y esto si que es cierto, existen dos tipos de Marketing:

- Marketing enfocado hacia el producto y producción (ahora llamado Marketing 1.0). O sea, el fabricante crea un producto y realiza el estudio necesario sobre la incidencia del producto en el mercado, realiza los planes de venta en base a este estudio y crea la publicidad para conseguir los objetivos prefijados. Este aparece más o menos con el inicio de la segunda revolución industrial, llegando hasta los años 50 ó 60.

- Marketing enfocado hacia el consumidor. O sea, aquel que habla con el cliente final para realizar el estudio para saber que producto puede encajar mejor en las necesidades del consumidor, partiendo de las vivencias de estos, bien por sectores, por segmentos o microsegmentos, dependiendo de la empresa, el estudio y el tipo de producto/servicio que se desea crear. Y se utilizan los canales pertinentes para dar a conocer el nuevo producto generado a partir de escuchar a los clientes, a veces incluso con sus mismas palabras, para conseguir un mensaje próximo, intimo. Bien sea para una masa ingente de personas-cliente, bien para a un grupo diminuto de estos. Lo que desde hace décadas se viene denominando VALOR AÑADIDO. Este tipo de Marketing, a menos que me demuestren lo contrario, es el que está en está funcionando en estos momentos, desde hace algo más de 15 años (y digo “demuestren”, que decir simplemente “esto no es así”, “Papá Vader, no te enteras”, a mí y a muchos como yo, simples profesionales de diferentes ramas y especialidades que necesitamos estar al día, no nos sirve).


Ahora parece ser que hacer lo mismo que llevo haciendo en los últimos 20 – 15 años se le llama 3.0… pero utilizando los medios tecnológicos actuales para hacer llegar la publicidad.


A ver… Si hasta ahora en el actual Marketing, enfocado hacia el consumidor, escuchando lo que tienen que decir estos sobre el producto/servicio, se han hacho cientos, miles, millones de sesiones de Focus Group en todo el mundo por miles y miles de empresas de Marketing, para conocer la opinión de un producto/servicio, a punto de salir al mercado o para crear de cero uno nuevo, ofreciendo un Valor añadido como diferenciador de la competencia, mirando por el medio ambiente,… no entiendo porque ahora unos pocos descubren que esto es lo realmente importante y que es como se debe hacer a partir de ahora… ¿Y los que lo han hecho hasta ahora que han hecho? ¿de todo menos Marketing?


Yo veo que la única diferencia entre el discurso de hace 15 años y el del 2013/14 es la forma de presentar este estudio al mercado. O mejor dicho el medio a utilizar en la presentación de la PUBLICIDAD del trabajo de Marketing.


Hasta ahora el sistema era publicitar el producto/servicio en pancartas en la calle, en la TV, en las radios, en la web, por mail,…


Y ahora… bueno por los mismos medios, MÁS por las redes sociales.


ONE MOMENT PLEASE!!!


Utilizar la web, mail, Facebook, LinkedIn, Wi-fi, llevamos casi 10 años usándolo. Que ahora aparezca Twitter, Whatsapps y otros “chats” rápidos, de memoria de pez, con los que comunicarse, no creo que implique tener que “redenominar” el sistema de Marketing. Sólo es que se está actualizando los medios en los que enviar la publicidad. Se está siendo, como desde que tengo conocimiento del Marketing, sensible a los cambios constantes en el mercado y la tecnología, y debemos estar preparados para esa adaptación. Ni tan siquiera ha cambiado la forma ni el mensaje, sólo los medios de comunicación.


Por ello creo que denominar 3.0 a un sistema que llevamos decadas usando, cuando el enfoque de vender el producto sólo ha variado para la forma de llegar al consumidor, es demasiado "Marketing". Vamos, que hemos pasado del 2.0 al 2.5 (por seguir poniéndolo en lenguaje de programación informática).


Eso sí, si realmente el 3.0 es más de lo que los que no-se-enteran-y-escriben-mucho han dicho en los cientos de artículos que pululan por libros, revistas y medios digitales, respecto a la forma de enfocar el como ofrecer el producto/servicio a los consumidores, que alguien me lo demuestre con un buen razonamiento, con ejemplos y pruebas de ello. De lo contrario, está claro que no hemos salido del 2.0 (ó mejor dicho hemos entrado en el 2.5).



Saludos.

Papá Vader.

miércoles, 1 de enero de 2014

Los buenos propósitos, como cada año…




Y ahora toca hacer los deberes en vista al año que entra.

Debemos hacer la lista de los diez buenos propósitos que deberemos realizar (como cada año) para que todo vaya bien.

Como por ejemplo:
- Hacer ejercicio.
- Dejar de fumar.
- Buscar un nuevo trabajo.
-…

Seamos serios, por favor.

¿Cuántos de vosotros habéis hecho esta lista cada año? Y ahora no vale decir “no, yo no la he hecho nunca”, ya que casi te la imponen en el cole los profesores, como ejercicio para poder autoconocer nuestra perseverancia y fijación por objetivos.

Bien, ahora que todos habéis contestado “yo”, en un ataque se sinceridad sin precedentes en muuuucho tiempo, viene la fatídica segunda pregunta: ¿Cuántos de vosotros habéis cumplido con la lista?

¿Y con el 50% de la lista?

¿Y sólo con una de los prósitos?

Si alguno ha contestado “yo” en las dos primeras, permitidme que lo dude totalmente. No es nada personal, pero me es imposible creérmelo. Si alguien ha contestado “yo” en la tercera, puedo cuestionarlo, pero puedo llegar a creérmelo como cierto.

¿Y cuál es el problema de que no se cumplan nuestras expectativas de promesa? Os lo dire pronto y rápido: los profesores.

No es que sean malos e inmisericordiosos, es que o lo han explicado mal, se lo han explicado a ellos mal y os lo vuelven a contar mal, o el día que lo explicaban vosotros no estabais presentes. Posiblemente sí que estabais físicamente en la clase, pero como suelen contarlo uno de los últimos días de escuela antes de fin de año, vuestras mentes no estaban presentes.

Entonces ¿es mentira que la lista funciona? Realmente la lista funciona, pero debe hacerse de forma coherente y con un alarde de sinceridad con uno mismo, que pocos sois capaces de hacerlo, francamente. Y visto lo visto como actúa la gente en las redes sociales, sinceridad es precisamente lo que menos abunda últimamente en España. Hipocresía y autoengaño, lo que más.

Se debe tener en cuenta que esta no es una lista de objetivos metafísicos, menos aun si no se tiene ni idea de lo que significa esa palabrota, por lo que “piensa en grande y obtendrás en grande” sin un preámbulo antes y acostumbrar a la mente a fijar objetivos y a creérselos, mal vamos para apuntar muy alto.

Pero mejor dar las cuatro nociones básicas para poder hacer que la lista funcione correctamente.

Lo primero que debemos tener en cuenta es saber qué es realmente lo que queremos conseguir u obtener en la vida. Da igual lo que sea (dinero, fama, tranquilidad, estabilidad, fiestuquis a doquier,…).

Lo siguiente es saber si estamos dispuestos a esforzarnos a llevar los objetivos hasta el final o a dejarnos llevar por lo que salga, la vida fácil y el no importar como seamos realmente.

Y sobretodo hacer una pequeña parada de 5 minutos, momento de sinceridad con uno mismo, para saber cómo somos realmente (un cabrón irremediable, un irresponsable, alguien que sabe reconocer sus errores y sus responsabilidades, un cantamañanas, un currante nato,…).

Y ahora es cuando podemos hacer la lista de lo que podemos querer. Pero no empezaremos esta lista con el objetivo final, si no sabemos si el primer paso podremos o sabemos darlo. 

¿A que me refiero?

Por ejemplo, si queremos dejar de fumar, y lo ponemos así en la lista, lo más seguro es que a final de año pasemos de fumar una cajetilla de tabaco cada dos días, a dos cajetillas cada día. Lo que podemos plantearnos primero es “reducir el nº de cigarros al día”. Si esto funciona, muy posiblemente al final de año habrás incluso dejado de fumar o casi. Esto es debido a que cada vez que lees la lista, te imprimirás a fumar un poco menos de cómo lo hacías días atrás, hasta que llegues a fumar uno o dos a la semana, como mucho.

Por cierto ¿alguien escuchó al profesor cuando dijo que esta lista se debe releer periódicamente? Esto no significa una vez al año, sólo después de haberla escrito, sino que significa que entre una y dos veces al mes hay que autorecordarse la lista, tener presente cada una de las líneas de los propósitos, ver si se ha cumplido alguno, si nos hemos desviado de otros y, si uno desea, rellenar la línea que ha sido conseguida, por un nuevo objetivo.

La forma de escribir, sea por primera vez, o a partir de ahora, es de forma realista. Estos pueden ser unos ejemplos, aunque podrán ser infinitos, dependiendo de cada persona, de sus sueños, necesidades y objetivos a plantearse en la vida:

Objetivo final
Forma de ponerlo
Ponerme cachas
Empezar a ir a un gimnasio (si no empezamos por este sencillo punto, ponernos cachas de la noche a la mañana, va a ser que no).
Conseguir un nuevo trabajo.
Mantener el trabajo actual (lo siento, esto es lo más realista en estos momentos, y como dice el dicho “es mejor loco conocido…”).
Conseguir un mejor puesto de trabajo.
Empezar a formarme en alguna especialización para conseguir un mejor puesto de trabajo (Los mejores puestos, por acción divina, no suelen caer solos, a menos que seamos familiar del gerente, sino debemos ayudar formándonos).
Encontrar la pareja de mis sueños.
Empezar a conocer gente nueva y quedar con ellos (lo otro, casi seguro que sale solo, palabra; aviso: internet no ayuda a ello).
Ser feliz (una de las que siempre aparecen en las listas, como si fuese algo imposible de alcanzar)
Empezar por despreocuparme de lo que dicen o dirán de mí (aviso, esta es la parte más difícil de todas; muchas veces se necesita ayuda de un psicólogo para poder hacerlo, y no es una exageración, que para eso están estos profesionales).
Viajar por el mundo.
Empezar por visitar los lugares bonitos cercanos a mi ciudad (conozco gente que ha visitado Nueva Zelanda, pero desconocen los Pirineos; y es mucho más barato).
Leer un libro a la semana.
Empezar por comprar algún libro y conseguir leerlo antes de fin de año (seamos realistas, si eres homo internetensis, poner el objetivo de la izquierda será misión imposible; en cambio si compras el primer libro y terminas leyéndolo, descubrirás un mundo nuevo). Los siguientes libros, poco a poco, irán cayendo.  
Cambiar el mundo (otra de las que, de por sí, son algo imposible de alcanzar)
Empezar por apoyar los movimientos que podrán cambiar el mundo, aunque sea dando mi firma (por ejemplo).
Dejar de fumar (la que todo fumador siempre pone a principio de cada año).
Reducir el nº de cigarros al día (si, ya se que lo he puesto antes como ejemplo, pero es que es tan típica…).
Tener mucho dinero (como todo el mundo, vamos).
Empezar a no comprar compulsivamente todo lo que veo anunciado (o empezar a ahorrar el 10% de mis ingresos, o no beber una cerveza a la semana y guardar el dinero en el cerdito, o…)..

Estos podrían ser los 10 propósitos de la mayoría de vosotros.

Y ¡Ale!, a hacer el vuestro, pero de forma realista (que no es lo mismo que pesimista, cuidadín) y a releerlo para hacer un seguimiento la misma.

Saludos.
Papá Vader.
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