sábado, 4 de julio de 2015

Asociaciones con Ansias de Poder



Llevo un tiempo leyendo artículos referentes a la cultura en época de crisis, y existen voces críticas que claman sobre el “mangoneo” que existe entre ciertas personas relevantes de la cultura que, afortunadamente van desapareciendo poco a poco, en forma de nube de escándalo, que explota y desaparece, igual que una lluvia de verano, pero con la fortuna que esa persona o asociación ha desaparecido, al igual que las nubes de la tormenta de verano.

Y dentro de la cultura nos podemos encontrar una vertiente más “bastarda” para unos y “hermana pequeña legitima” para otros tantos: las actividades culturales de ocio. Como por ejemplo jornadas de recreacionismo histórico, rol y Wargames, entre otros muchos, pero sobre los que me moveré en este artículo.

El motivo de escribir “de nuevo” sobre este tema cultural es que tras leer en el último año los “ladrocinios” que hemos sufrido por ciertas personas del ámbito cultural, al hablar hace un par de días con una persona que empieza a ser conocida en ciertos aspectos dentro de este mundo de la cultura, mi hija Leia, me ha entrado el gusanillo de hablar de este tema. Si miramos un poco hacia atrás (algo que pocas veces suelo hacer), observo que ya creé un poco de antesala de este tema en los artículos “Las Repúblicas Bananeras” (enero 2012 http://papavader.blogspot.com.es/2012/01/las-republicas-bananeras.html) y “El automedallismo” (Abril 2012 http://papavader.blogspot.com.es/2012/04/el-automedallismo.html), pero esta vez entrando además del tema de las asociaciones, también desde la vertiente “cultural”, o mejor dicho, con la escusa “cultural”.

Para poderme explicar bien, que se pueda entender, que haya gente que se de por aludido, pero sin intención de ofender a nadie, pondremos como ejemplo a la “Asociación de jugadores del Gambisino”.

Imaginemos que somos unos pocos aficionados que jugamos al Gambisino, pocos, posiblemente 2 ó, con mucha suerte 3, y nos enteramos que el gobierno autonómico de nuestra comunidad, facilita subvenciones para las asociaciones que sean y tengan presencia a nivel autonómico, pero estas subvenciones son de un capital tal, que al nivel de las jornadas a las que solemos hacer, nos sobraría dinero para un montón de cosas más, como pagarnos los transportes de punta a punta de la comunidad, para ir a representar nuestra asociación en otras jornadas, los bocatas y comidas de estos desplazamientos (hombre!!, el bocata de jamón serrano curado de media mañana, que no falte, porfa please!), ni haciendo nosotros además unas jornadas de interés autonómico, podremos agotarla. Nos damos cuenta que, además de esta cuantiosa (o no) aportación del estado, podemos “ratear” material completos a los fabricantes de los juegos de Gambisinos, con la excusa de poder hacer demos desde la asociación.

Bien, después de hacérsenos la boca agua ante esta expectativa, resulta que somos de un pueblecito periférico y no de una ciudad importante, por lo que casualmente somos la única asociación de Gambisinos, no sólo del pueblo, sino incluso de la comarca o de la región. Por lo que nos podemos encaminar hacia los políticos de turno y decirles que existen la ostia y media de jugadores de Gambisinos en la comarca, en la región, incluso en la autonomía, por lo que si nos ayudan a conseguir las subvenciones, el político de podrá ponerse la medalla de turno por algo que haremos nosotros. Siempre que el político no sea el tercer socio, porque sino el chollo es redondo redondete.

Y ahora viene la parte lígeramente complicada, pero que si le metemos mucho morro, puede cundir durante 4 años como poco. Esto es el hacer que todo los que se haga en la comunidad autónoma de actividades de juegos de Gambisinos, aparezca nuestro logo por doquier. Esto se consigue prometiendo cosas, aunque sepamos que no las vamos a cumplir, las que sean, a quien monte una jornada de Gambisinos, desde darles nuestro apoyo moral (por si cuela), pasando por jurarles que pondremos una mesa explicando que y quienes somos, intercediendo con algún fabricante o varios de Gambisinos, montar mesas de demos de Gambisinos (incluso la próxima versión de Gambisinos voladores, que dicen que saldrá a los 2 ó 3 meses después de la jornada), hacer presentaciones de la asociación, etc, etc. ¿Y dónde está el truco?, pues bien fácil, cuando el incauto ha puesto nuestro logo en el cartel anunciando las jornadas, bien como colaborador, como asociación participante, como patrocinador (esto puede ser un golazo de los de antaño) e incluso, poniendo mucho morro que aparezca nuestro logo entre los organizadores, se envía un mensaje indicando nuestra imposibilidad de poder estar presentes, primero en las reuniones en las que nos hayamos comprometido, y luego otro mensajito diciendo la imposibilidad de poder hacer las gestiones prometidas y finalmente otro indicando nuestra no presencia en las jornadas, con escusas personales inventadas cualquiera (la muerte de una abuela, el coche estropeado, la huelga de transportes de mi pueblo,...). Una vez hecho esto, hayan quitado al final el logo o no de las asociaciones presentes, podemos pasar el informe a la junta que nos da la subvención, con el cartel antiguo en el que si aparece nuestro logo, diciendo que hemos sido la reostia de activos y que los desplazamientos han sido "Equis" euros y que la comida otros "Equisx3" euros. No hemos gastado ni un céntimo, pero para los que dan la subvención, les consta como correcto. ¿Y donde irá ese dinero de la subvención que realmente no se ha gastado, pero que no puede quedar en la cuenta donde está la subvención?… pensad un poco y acertareis.

Si esto empieza a funcionar, también se puden hacer unas jornadas OFICIALES de Gambisinos, en los que se “obliga” a los jugadores a jugar sólo a los reglamentos que nosotros queramos, sin importarnos si existe tres o treinta reglamentos diferentes para jugar a ello. Un ejemplo claro lo tenemos en los juegos de la Segunda Guerra Mundial (y ahora pongo un ejemplo real, para que se entienda). Imaginemos que decidimos hacer una jornada y como el fabricante de Flames no ha entrado en nuestro juego de regalarnos material, decidimos que FoW no se juega en las jornadas y que el juego estrella será el que tiene el fabricante ToofarLardies, porque si han entrado en nuestro juego y nos han regalado un manual de cada, para que podamos “hacer demos”. Por ello todos los asistentes podrán jugar a lo que quieran… PERO, sin poder usar los manuales que pongamos en una lista determinada (los reglamentos en los que los fabricantes no han querido entrar en nuestro juego, evidentemente).

Una vez creada esta lista y hemos realizado un par de años estas jornadas, suponiendo que además hemos tenido un buen resultado de asistencia, podemos dedicarnos a “obligar” a todas las asociaciones de Gambisinos a que acepten “nuestras normas” y que para poder hacer una demos de lo que sea, antes nos llamen para poder dar nuestro consentimiento.

Que bonito, ¿no?

El problema viene por un pequeño detalle que no hemos tenido en cuenta: LA GENTE PIENSA Y RECUERDA.

Y no sólo piensa, sino que si les “obligamos” a que te hagan las cosas en nuestro nombre y los tratamos a pedradas, entre mal y peor, y no le damos una palmadita en la espalda, la gente empieza a decir “que trabaje nuestra madre”, por  ponerlo de forma extremadamente suave.

Si una asociación monta una jornada en la que le aseguramos que iremos, pero o no vamos o a mitad de la jornada desaparecernos sin decir ni pio, en una primera vez, no pasa nada. Si está práctica la repetimos más de una vez con los mismos clubs, estos dejan de querer poner nuestro logo, por lo que a partir del segundo año, empezamos a tener realmente problemas, ya no sólo baja el número de nuevos socios que puedan apuntarse y pagar una cuota (ah!, esta parte no la había contado, pues es otra forma de que entre “pasta gansa”, teóricamente, sin ofrecer nada a cambio, ya que lo deben hacer y de gratis, los asociados y otros clubs y asociaciones de la Autonomía), sino que los que durante el año anterior, al ver que ellos dan mucho pero no reviven nada a cambio, se dan de baja y dejan de pagar cuota y de asistir a eventos en nombre de la Asociación de Jugadores de Gambisinos.

Y a partir del segundo o tercer año, esto empieza a decaer. Pero como durante el primer año, posiblemente el segundo todavía lo puedan haber “camuflado” y el tercero todavía han dado pasta, los dos amiguetes, siguen con la historia, porque se piensan que es un chollo. El tercer amiguete, el político, muy posiblemente, al ver que todo lo prometido puede salir en perjuicio, desaparece de la asociación, como una cosa rara (sarcasmo, ciudadín!), más que nada para que no le salpique y se queme dentro del partido.

A partir de este momento suceden tres cosas.
Primera: la Asociación empieza a hablar mal de todo el que no colabora directamene y que puede favorecerles (y no perjudicarles, claro está).
Segunda: para no perder a los socios y volver a recuperar nuevos socios, deciden que los socios no paguen cuotas, porque de esta forma pueden manipular el numero de socios, de cara a los que dan la subvención principal,
Y tercera: piden una nueva subvención, independiente de la principal, para crear merchandising de la Asociación de Jugadores de Gambisinos. Y para hacer creer a los que pagan la subvención principal, hacen fabricar miles de camisetas y/o chapas/pines (3, 4 ó 5.000 camisetas son buenas cifras), con el logo o con algo conmemorativo de los 37 años de la última batalla de los Gambisinos, para hacer creer que tienen o pueden tener esa cantidad de socios en la asociación, para alargar un año más la adjudicación de la subvención.

Lo que está claro es que esta asociación ha muerto hace mucho tiempo, desde el momento que se enfila el ansia de poder y dinero.

¿Cuántas asociaciones Papá Vader ha visto como lo aquí descrito?, desde 8 ó 9 “federaciones” no federacionales, que querían (obligaban) a apuntarse a todas las asociaciones de un ocio en concreto, más 10 ó 12 asociaciones “pseudofederaciones” (e insisto, no federacionales), y otras muchas asociaciones monotemáticas, como la de juegos de Gambisinos (si no he visto unas 15, habrán sido unas 20), y todas han actuado exactamente igual. Unas por la pasta de las subvenciones (las que menos) otras por el ansia de poder y de hacerse sus integrantes un nombrecito dentro del sector del ocio (y después de 3 años, ni diosh se acordaba de sus nombres).

Lo que si debemos tener en cuenta, muy en cuenta, es que cuando una asociación de estas características aterriza, en menos de un año ha destrozado el sector del ocio en el que se asienta, crea mal ambiente, hace que amigos y conocidos de diferentes asociaciones se enfaden durante largas temporadas, ………………….. (poner en la linea de puntos, cualquier cosa que pueda “joder” al mundillo que sea y también lo acertarás), etc, etc. Si nos fijamos en algún país civilizado europeo, también tendrán sus cosillas, claro está, pero cuando hacen algo en concreto, no existe una asociación que quiere manejar el cotarro de forma solita, sino que se unen en el bien de la afición, del hobby. Un ejemplo claro son los renactors franceses y alemanes, que cuando llega, por ejemplo, el 6 de junio, montan un espectáculo en Normandía, en la playa Omaha, no siendo una única asociación la que dirige el cotarro, sino que crean una organización conjunta para poder traer al máximo de renactors de todo el planeta. Y al final no hay uno que se ponga la medalla, sino que TODOS se felicitan por el trabajo realizado en equipo.

Pequeña diferencia.

Papá Vader


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