viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Aburrido por no conseguir tus metas?



¿Decepcionado porque no tienes lo que deseabas?

¿Después de muchos años sigues con la esperanza de que “algún día” te llegara lo que quieres tener?



Todos tenemos metas y sueños, unas son racionales otras, pura fantasía.

Pero la mayoría de las veces es difícil ser fieles a nuestros objetivos.



A Papá Vader le pasaba lo mismo. Y de vez en cuando le sigue pasando. Papá Vader empezaba un proyecto, trabando en él durante un rato, días, meses, pero poco a poco perdía el enfoque, el interés, las ganas, y decidía empezar con otra cosa diferente. Pero al poco tiempo, volvía a perder el enfoque y volvía a decidir empezar con otra cosa diferente. Y así una vez tras otra. Cuando Papá Vader quiso ver los resultados del trabajo realizado, se dio cuenta que había parado y empezado nuevos proyectos tantas veces que apenas ha avanzado en nada. Y no había terminado ninguno.



Tranquilos. A mucha más gente le pasa lo mismo. A mucha más gente de la que pensamos le pasa lo mismo. Y hay mucha gente que no quiere reconocer o no se han dado cuenta de que le pasa lo mismo.



¿Cuál es la diferencia entre los que tienen éxito y los que no lo tienen? Llega un momento en que todo se reduce a quién puede soportar el aburrimiento de seguir con el proyecto hasta el final, realizando pasos monótonos todos los días, pero ilusionado por ver el final del proyecto.



Si sólo hacemos caso a lo que te dicen para conseguir tus metas, dicho la mayoría de veces por gente que le ha pasado lo mismo que a Papá Vader y que se llenan la boca con la frase que también, otros  que no se han estancado, de “Todo se reduce a tener pasión por lo que haces”, creo que esta frase debe ser el motivo de que muchas personas se depriman cuando pierden enfoque o motivación, ya que creen que la gente de éxito debe de tener una pasión imparable y una fuerza de voluntad que a ellos les falta. Pero escuchad bien: esto es una falacia sin fundamento, ya que, como he dicho, es todo lo contrario.



La gente que ha conseguido el éxito, tiene el mismo aburrimiento y falta de motivación que el resto de mortales. La diferencia está en que estas personas que se autocomprometen con sus metas (aunque esto parezca grandilocuente) y no dejan que sus emociones condicionen sus acciones, que no se coman la cabeza, dicho de otra manera, soportando mejor el aburrimiento y aceptando el trabajo aparentemente sin resultados del día a día, necesario para alcanzar sus metas. La habilidad para llevar a cabo el trabajo diario cuando no es fácil, es lo diferencia a los profesionales de los aficionados.



Y si encima eres bueno haciéndolo, deja de ser aficionado ya!!



Cualquiera puede trabajar cuando se siente motivado. Al emprendedor le encanta trabajar cuando le sobran los clientes y las cosas van bien. Los buenos resultados hacen que te lances hacia adelante sin miramientos.

¿Pero qué pasa cuando estás aburrido? ¿O cuando el trabajo no es fácil? ¿O cuando no estás consiguiendo los resultados que querías?



La diferencia entre el aburrimiento y la motivación es nuestra habilidad para trabajar cuando el trabajo no es fácil.



Pero no nos equivoquemos, pensamos que las metas solo son el resultado, el final del camino, el momento de tomar el descanso y disfrutarlo. Vemos el éxito como un objetivo que puede ser alcanzado y completado. Todos hemos oído o pensado alguna vez:

·         Operación Bikini: “Si pierdo diez kilos, tendré un tipazo para lucir”.

·         El empresario o emprendedor: “Si consigo que mi empresa o yo salga en Negocios (o Expansión, Cinco Día, Economía), ya he triunfado”.

·         El artista: “En cuanto mi trabajo se exponga galería de cierto prestigio, tendré el reconocimiento y el respeto del resto de artistas”.

Y como estas frases, podría poner otras muchas frases limitadoras y boicoteadoras de objetivos.



Si nos fijamos bien, la gente que alcanza sus metas no son los objetivos o los resultados los que hacen que tengan éxito, sino el compromiso para con el proceso de conseguirlo. Cada día al levantarse siente el amor de tu trabajo diario, con lo que hacen en todo momento, no del objetivo concreto. Ese amor por el proceso de conseguir el objetivo es lo que nos permite disfrutar de los buenos resultados. Lo mismo que haríamos para con la persona amada, primero damos nuestro amor para que esté a nuestro lado y luego seguimos dando el mismo amor, después de haber decidido estar con ella toda la vida.



Tienes que amar el proceso de construcción de llevar a cabo ese trabajo diario, en vez de limitarte a soñar con los resultados que deseas. En otras palabras, enamórate del aburrimiento. Ama la repetición y la práctica. Ama del proceso de lo que haces y deja que los resultados vengan solos. Y sólo entonces, las metas llegarán solas y antes de lo que pensamos.



Papá Vader
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