martes, 11 de octubre de 2016

El Sumiso, el mediocre, el jefe y el líder.


Papá Vader desde hace poco que empieza a entender las clases de persona que hay en la sociedad.

Da igual si es en ámbito político, laboral, social o familiar.  Las clases son las mismas.

La diferencia en el día a día no se percibe, ya que todos pueden ser alegres o tristones, graciosos o muy serios, ricos o pobres, educados o maleducados, dulces o ácidos e, incluso, amables o desagradables en el trato.

No son clases sociales por el estatus del poder económico o social que tenga, sino por la interacción con los demás.

Estas clases son claras en  cuanto aparecen los problemas y es el momento en el que ven claras las diferencias. Los hay quien se dejan fustigar, los que se aprovechan de todo, los que fustigan y los que saben tratar a todos según su valía.

Papá Vader ha separado estas clases en cuatro: el sumiso, el mediocre, el jefe y el líder.

El Sumiso
La gente sumisa es la mayoría. Van y hacen lo que otros, con más decisión o “morro”, les dicen lo que tienen que hacer. Son los obedientes, los “sacrificables”.
Son los que ante un problema se apartan, esconden la cabeza, espera que pase el chaparrón, deja que otro solucione el problema, no se inmiscuye, no quiere mancharse aunque le salpique. Y si les salpica, no hacen nada por limpiarse.
Y sí le culpan del problema, aun no siendo el culpable, y que en la mayoría de casos “sólo pasaba por allí”, se calla y agacha la cabeza.
Suelen ser llamados por los jefes como “los machacas” y por los mediocres como “los pringados”. Los líderes suelen llamarlos “colaboradores”.
Su frase favorita: “La vida es así y no se puede cambiar”.

El Mediocre
Son los que han visto la injusticia que hay entre estas clases e intentará aprovecharse de ello, sin mancharse mucho.
Se autodenominan “la élite”.
Son los que ante un problema buscarán echarle las culpas a quien sea. Si el culpable es él, que lo es en la mayoría de los casos, buscará a un sumiso para culparlo. Y si no encuentra a nadie a quien culpar, entonces es que es una “conspiración” en su contra.
Para los mediocres, los sumisos no son personas, son “gente sin inteligencia”. Los consideran totalmente “desechables”.
Su objetivo es convertirse en jefe, que suelen intentar conseguirlo a base de puñaladas por la espalda a otros mediocres. Y difícilmente suelen pasar de mandos intermedios; no saben ser jefes y son más útiles a los jefes como subjefes o encargados.
Los jefes los denominan “el mal menor”. Los sumisos los llaman “los pelotas” o “los jefecillos”. Los líderes los denominan “la gente tóxica”.
Su frase favorita: “Yo voy de buen rollo”.

El Jefe
Estos buscarán rodearse de mediocres, para poder sentirse muy inteligentes, para que sean ellos los que les filtren los problemas. No quieren mancharse las manos en ningún momento.
El jefe nunca crea los problemas, ya se encargará de hacer que el mediocre los cree, si le interesa. Para el jefe, el mediocre es tan desechable como los sumisos, pero obedecen mejor que los últimos.
Solo sabe mandar y buscar culpables. Nunca soluciona problemas. Y si el mediocre le trae un culpable, sea cierto o no, ya le sirve.
Los sumisos los llamas “el cabrón del jefe”. Los mediocres los llaman “boss”. Los Lideres, “anticuados” o “desfasados”.
Su frase favorita: “El jefe siempre tiene la razón”.

El Líder
Los líderes les gusta rodearse de gente válida, sea de la clase que sea, para que le ayuden y ayudarles en su tarea del día a día.
Se quejarán ante las trabas que le pongan los mediocres por el camino, apoyarán a otros en sus problemas y lucharán ante la injusticia.
Se compromete, se involucra, cumple con sus compromisos, no le importa mancharse las manos con el trabajo. Motiva a sus colaboradores.
Los líderes buscan soluciones y son los primeros en ponerlas en marcha. No buscan culpables, ya que es secundario y no productivo. Es más, los líderes prevén la solución a los problemas, antes de que estos surjan.
Los líderes consideran a los sumisos como “colaboradores” y los tratan según su valía, tanto como trabajador como intelectualmente.
Los líderes buscan a otros líderes entre los sumisos, porque sabe que hay muchos, y sólo hay que saber motivarlos.
Los líderes no tienen “jefecillos”, sino colaboradores con responsabilidades, y se deshacen de los mediocres.
Su frase favorita: “Entre todos, podemos hacerlo”.


¿Alguno se identifica con alguno de ellos?

¿Tenéis problemas para clasificar a vuestros conocidos entre estas cuatro clases?


Papá Vader.

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