miércoles, 1 de enero de 2014

Los buenos propósitos, como cada año…




Y ahora toca hacer los deberes en vista al año que entra.

Debemos hacer la lista de los diez buenos propósitos que deberemos realizar (como cada año) para que todo vaya bien.

Como por ejemplo:
- Hacer ejercicio.
- Dejar de fumar.
- Buscar un nuevo trabajo.
-…

Seamos serios, por favor.

¿Cuántos de vosotros habéis hecho esta lista cada año? Y ahora no vale decir “no, yo no la he hecho nunca”, ya que casi te la imponen en el cole los profesores, como ejercicio para poder autoconocer nuestra perseverancia y fijación por objetivos.

Bien, ahora que todos habéis contestado “yo”, en un ataque se sinceridad sin precedentes en muuuucho tiempo, viene la fatídica segunda pregunta: ¿Cuántos de vosotros habéis cumplido con la lista?

¿Y con el 50% de la lista?

¿Y sólo con una de los prósitos?

Si alguno ha contestado “yo” en las dos primeras, permitidme que lo dude totalmente. No es nada personal, pero me es imposible creérmelo. Si alguien ha contestado “yo” en la tercera, puedo cuestionarlo, pero puedo llegar a creérmelo como cierto.

¿Y cuál es el problema de que no se cumplan nuestras expectativas de promesa? Os lo dire pronto y rápido: los profesores.

No es que sean malos e inmisericordiosos, es que o lo han explicado mal, se lo han explicado a ellos mal y os lo vuelven a contar mal, o el día que lo explicaban vosotros no estabais presentes. Posiblemente sí que estabais físicamente en la clase, pero como suelen contarlo uno de los últimos días de escuela antes de fin de año, vuestras mentes no estaban presentes.

Entonces ¿es mentira que la lista funciona? Realmente la lista funciona, pero debe hacerse de forma coherente y con un alarde de sinceridad con uno mismo, que pocos sois capaces de hacerlo, francamente. Y visto lo visto como actúa la gente en las redes sociales, sinceridad es precisamente lo que menos abunda últimamente en España. Hipocresía y autoengaño, lo que más.

Se debe tener en cuenta que esta no es una lista de objetivos metafísicos, menos aun si no se tiene ni idea de lo que significa esa palabrota, por lo que “piensa en grande y obtendrás en grande” sin un preámbulo antes y acostumbrar a la mente a fijar objetivos y a creérselos, mal vamos para apuntar muy alto.

Pero mejor dar las cuatro nociones básicas para poder hacer que la lista funcione correctamente.

Lo primero que debemos tener en cuenta es saber qué es realmente lo que queremos conseguir u obtener en la vida. Da igual lo que sea (dinero, fama, tranquilidad, estabilidad, fiestuquis a doquier,…).

Lo siguiente es saber si estamos dispuestos a esforzarnos a llevar los objetivos hasta el final o a dejarnos llevar por lo que salga, la vida fácil y el no importar como seamos realmente.

Y sobretodo hacer una pequeña parada de 5 minutos, momento de sinceridad con uno mismo, para saber cómo somos realmente (un cabrón irremediable, un irresponsable, alguien que sabe reconocer sus errores y sus responsabilidades, un cantamañanas, un currante nato,…).

Y ahora es cuando podemos hacer la lista de lo que podemos querer. Pero no empezaremos esta lista con el objetivo final, si no sabemos si el primer paso podremos o sabemos darlo. 

¿A que me refiero?

Por ejemplo, si queremos dejar de fumar, y lo ponemos así en la lista, lo más seguro es que a final de año pasemos de fumar una cajetilla de tabaco cada dos días, a dos cajetillas cada día. Lo que podemos plantearnos primero es “reducir el nº de cigarros al día”. Si esto funciona, muy posiblemente al final de año habrás incluso dejado de fumar o casi. Esto es debido a que cada vez que lees la lista, te imprimirás a fumar un poco menos de cómo lo hacías días atrás, hasta que llegues a fumar uno o dos a la semana, como mucho.

Por cierto ¿alguien escuchó al profesor cuando dijo que esta lista se debe releer periódicamente? Esto no significa una vez al año, sólo después de haberla escrito, sino que significa que entre una y dos veces al mes hay que autorecordarse la lista, tener presente cada una de las líneas de los propósitos, ver si se ha cumplido alguno, si nos hemos desviado de otros y, si uno desea, rellenar la línea que ha sido conseguida, por un nuevo objetivo.

La forma de escribir, sea por primera vez, o a partir de ahora, es de forma realista. Estos pueden ser unos ejemplos, aunque podrán ser infinitos, dependiendo de cada persona, de sus sueños, necesidades y objetivos a plantearse en la vida:

Objetivo final
Forma de ponerlo
Ponerme cachas
Empezar a ir a un gimnasio (si no empezamos por este sencillo punto, ponernos cachas de la noche a la mañana, va a ser que no).
Conseguir un nuevo trabajo.
Mantener el trabajo actual (lo siento, esto es lo más realista en estos momentos, y como dice el dicho “es mejor loco conocido…”).
Conseguir un mejor puesto de trabajo.
Empezar a formarme en alguna especialización para conseguir un mejor puesto de trabajo (Los mejores puestos, por acción divina, no suelen caer solos, a menos que seamos familiar del gerente, sino debemos ayudar formándonos).
Encontrar la pareja de mis sueños.
Empezar a conocer gente nueva y quedar con ellos (lo otro, casi seguro que sale solo, palabra; aviso: internet no ayuda a ello).
Ser feliz (una de las que siempre aparecen en las listas, como si fuese algo imposible de alcanzar)
Empezar por despreocuparme de lo que dicen o dirán de mí (aviso, esta es la parte más difícil de todas; muchas veces se necesita ayuda de un psicólogo para poder hacerlo, y no es una exageración, que para eso están estos profesionales).
Viajar por el mundo.
Empezar por visitar los lugares bonitos cercanos a mi ciudad (conozco gente que ha visitado Nueva Zelanda, pero desconocen los Pirineos; y es mucho más barato).
Leer un libro a la semana.
Empezar por comprar algún libro y conseguir leerlo antes de fin de año (seamos realistas, si eres homo internetensis, poner el objetivo de la izquierda será misión imposible; en cambio si compras el primer libro y terminas leyéndolo, descubrirás un mundo nuevo). Los siguientes libros, poco a poco, irán cayendo.  
Cambiar el mundo (otra de las que, de por sí, son algo imposible de alcanzar)
Empezar por apoyar los movimientos que podrán cambiar el mundo, aunque sea dando mi firma (por ejemplo).
Dejar de fumar (la que todo fumador siempre pone a principio de cada año).
Reducir el nº de cigarros al día (si, ya se que lo he puesto antes como ejemplo, pero es que es tan típica…).
Tener mucho dinero (como todo el mundo, vamos).
Empezar a no comprar compulsivamente todo lo que veo anunciado (o empezar a ahorrar el 10% de mis ingresos, o no beber una cerveza a la semana y guardar el dinero en el cerdito, o…)..

Estos podrían ser los 10 propósitos de la mayoría de vosotros.

Y ¡Ale!, a hacer el vuestro, pero de forma realista (que no es lo mismo que pesimista, cuidadín) y a releerlo para hacer un seguimiento la misma.

Saludos.
Papá Vader.

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