viernes, 14 de octubre de 2011

La madurez Inmadura

 





Últimamente se dice mucho que los jóvenes de hoy tardan más en madurar que en épocas anteriores. Ser responsable y enfrentarse a las dificultades de la vida, parece ser que cada vez es un poco más difícil de encontrar. Algo que prestigiosos doctores en Psiquiatría denominan “Síndrome de Peter Pan”

¿Cómo se ha llegado a ello? Básicamente por una mala cualidad en la formación de la personalidad, cosa que se debería tener en cuenta la influencia de los padres, de los educadores y la del ambiente en el cual se educan los jóvenes. Algunas de estas malas influencias son: potenciar la comodidad, evitar todos los disgustos a los niños y darles todo lo que pidan inmediatamente.

Muchas personas inmaduras buscan constantemente el perfeccionismo. Pero en cuanto estas personas hacen alguna cosa mal, se llenan de angustia. Para llegar a la madurez es muy importante el entorno en el que se desarrolla la persona. Si el ambiente da cariño y se acepta a la persona tal como es, esta asimila los criterios sobre el bien y el mal, en caso contrario, la persona no sabe cuáles son las diferencias entre ambos conceptos. Esto últimamente es lo que predomina en nuestra sociedad, el desconocimiento de lo que está bien y lo que está mal

La madurez no se consigue de la noche a la mañana, ya que este proceso dura toda la vida. Siempre habrá que vencer los estados de ánimo o evitar el desanimo, intentar conocernos, para poder controlar la negatividad y evitaremos un sin fin de problemas. La necesidad de ser valorado y aceptado por el resto de personas que les rodea es tan fuerte, que pondrá toda su inteligencia y voluntad para ello. Esto es sintomático de una inmadurez clara.

En personas que no poseen una valoración y aceptación por el resto de gente que le rodea y es más intima, surgen la personalidad inmadura. Esta personalidad como faceta principal, la inseguridad y tiene los siguientes rasgos:
  • Sentimiento de inferioridad. Esto hace que las personas se comparen con los demás y que tiendan a ver lo negativo.
  • Angustia y nerviosismo.
  • Perfeccionismo.
  • Rigidez. La inseguridad lleva a aprender pocas cosas y a hacerlas constantemente, porque es lo que cada persona domina. Esta conducta puede provocar conflictos con los demás, ya que los demás tienen otras formas de actuar o de pensar.
  • Pesimismo: Miedo a equivocarse.
  • Inseguridad que conduce a la duda y a la indecisión. Los inmaduros dependen siempre de alguien o de las innumerables metas que se van marcando.
  • Obsesivos. Como estas personas “no pueden cometer fallos”, lo planean todo.
  • Elevada autoexigencia.
  • Extroversión. Las personas inseguras se vuelven hacia los demás, pero no se conocen a sí mismos.
  • Baja tolerancia a la frustración. El más mínimo contratiempo o contrariedad les hunde. Si alguien opina lo contrario que ellos, utilizan evasiones para el raciocinio de las respuestas.
  • Inestabilidad de ánimo.
  • Respuestas emocionales desmesuradas.
  • Susceptibilidad.

Como consecuencia de todo ello pueden aparecer obsesiones, depresiones, fobias y angustia.

Las pautas para aprender a ser maduros son:
  • Liberarse de temores y dudas. Olvidarse del “qué dirán”.
  • Aceptar la realidad positiva para potenciarla y la negativa para mejorarla.
  • Fomentar una sana autoestima personal.
  • Aprender a ver lo positivo de los demás.
  • Ser felices con las cosas buenas y sencillas de la vida.
  • Dominar los estados de ánimo.
  • Desarrollar aficiones gratificantes y enseñarles a saber “perder el tiempo” con los demás. Así  se evitar esa “avaricia” del tiempo y el estar continuamente realizando actividades productivas.
  • Aprender a relajarse. Es conveniente “ir despacio” por la vida para poder tranquilizarse por dentro.
  • Dedicar el tiempo oportuno a descansar. Dormir las horas suficientes. Hacer algo de ejercicio físico, pasear por el campo. El cansancio físico despeja la mente.
  • Valorar y aceptar a las personas tal como son.
  • Plantearse metas asequibles y constantes.
  • Entender que lo que cuesta vale y que la mayor parte de las cosas cuestan esfuerzo, a pesar de que los medios de comunicación digan lo contrario.
  • Potenciar el valor de la templanza frente al consumismo imperante. No es necesario tener de todo. La felicidad no está en “tener” sino en “ser”. Cuidar las cosas que uno tiene para que duren y no crearse necesidades.

En definitiva, podría decirse que los componentes fundamentales para poder llegar a ser maduro, a falta que cada cual quiera serlo, claro está, son:
  • Autoestima.
  • Aceptarse tal como uno es, incluyendo los defectos y lo que no nos gusta de nosotros mismos.
  • Desarrollo de la propia voluntad.
  • El autoconocimiento. Conocerse a sí mismo.
  • Saber valorar a los demás.
  • Aprender a ser libre (esto no quiere decir ser libertino) y responsable.
  • Fijarse metas asequibles de desarrollo personal y alcanzarlas.
Saludos.

Papá Vader.

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