martes, 29 de julio de 2014

Que bueno es tener una buena imagen!!!



Llevamos años recibiendo por las redes sociales el input de la buena imagen de mucha gente, algunas de ellas las seguimos con fervor por ellas, otras las dejamos en segundo orden, oy otras muchas nos olvidamos completamente de ellas.



Esto es debido a que vivimos en una época en la que las imágenes cuentan con una gran importancia en nuestras vidas. Como suele decir el refrán, “Más vale una imagen, que mil palabras”, ya que a veces es extremadamente complicado explicar algo que simplemente con una imagen, nos ahorramos de toda la palabrería necesaria para poder explicarlo. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué las imágenes tienen tanto poder?



Cada imagen tiene algo en común que es lo que el creador de la imagen ha querido transmitir. Pero el motivo por el que una imagen tiene tanto poder de convicción, es porque cada individuo percibimos algo diferente en una imagen concreta, aquello que para otros puede  ser imperceptible o incluso invisible, para otros es evidente y a claras luces plenamente visible. Pero si es así, ¿no nos encontraríamos ante uno de los mayores problemas que las imágenes pueden traer consigo? ¿Cómo podemos controlar lo que los individuos perciben al ver los mensajes que lanzamos?



Francamente, o somos profesionales de la publicidad y la imagen, o esto no lo conseguiremos nunca en la vida, aunque mucha gente intente hacerse creer a si mismos que es lo más fácil del mundo.



Y esto se complica más cuando es un “no profesional” de la imagen el que pretende Auto lanzarse su propia imagen, el diseñarla, el reinventarla. No cabe duda alguna de que una misma imagen será interpretada de modo positivo y negativo a la vez. ¿Y esto es un fracaso? Dependiendo de quién lance la imagen o el objetivo que quiera conseguir con ello, sí y no.



Lo que está muy claro es que cada persona puede lazar una imagen de sí misma que alcanzará a unos perfiles de personas determinados y a otros no sólo no les alcanzará, sino que ni tan siquiera les llamará la atención, o, más simplemente, que se percatarán de que la imagen quiere representar algo absolutamente contrario a lo que realmente es esa persona.



Pero también puede pasar que las personas que inicialmente les ha llamado la atención y se han convencido de la imagen ofrecida, al poco tiempo se desencanten al ver que no la persona es como ha intentado enseñar con su imagen. Esto pasa, ha pasado y seguirá pasando desde los albores de las civilizaciones humanas. Si ofreces una imagen muy diferente a la que realmente eres, más pronto que tarde la gente se da cuenta y abandona, decepcionada.



Esto es lo mismo que cuando una empresa quiere lanzar una marca al mercado. Si engaña completamente al cliente objetivo, al principio puede que haya bastante gente que compra el producto. Pero al poco tiempo los clientes se dan cuenta del engaño (le guste a la empresa o no), y estos empezaran a dejar de adquirir este producto poco a poco. La empresa empezará acusando a la competencia, a los proveedores, llegando a las denuncias, y al final, incluso a los propios clientes, para que poco tiempo después dejar este producto y dedicarse a otro diferente.



Con las personas que sólo viven de su imagen, en su mayor parte sucede exactamente lo mismo. En cuanto dejan de tener “seguidores” que creen en su imagen falseada, empiezan a acusa a otro de ser los culpables y los que les están poniendo trabas, llegando a las ofensas personales (insultos, descalificaciones, difamaciones), para que al final, dando palos de ciego, cambian de estrategia, para seguir con su “buena” imagen”, que suele ser el hacer lo contrario de lo que hasta ahora hacían, que curiosamente en muchas ocasiones han hachado como “malo” a sus antiguos “competidores”.



¿Qué sucede cuando esto ocurre? Que durante un tiempo mantienen a los que se han quedado tras su estela, posiblemente consiguen nuevos seguidores que no les conocían, no tantos como antes pero al fin y al cabo nuevos y, al final, cuando estos se dan cuenta del engaño, vuelta de nuevo a empezar en el ciclo sin fin, asta que dejan de tener seguidos “sustanciales”. Cuando esto pasa, suelen cambiar de mundillo o de hobby.



La adulación de los que incondicionalmente siguen a estas personas, hace que estas no vean la realidad, ya que sólo buscan justamente eso: la adulación (sea cierta o fingida), y es por ello que noven llegar este a debacle, hasta que están de lleno en él, y es por ello que culpan a otros de ello, autoconvenciéndose de ello, incluso si existen pruebas de lo contrario, excusándose con que todo es una conspiración “palaciega” en su contra.



Si la gente que desea tener una imagen que llegue a un público en concreto, en cuanto empieza a caer, lo que se debe hacer es estudiar el que y porque pasa esto. Como ya he indicado, no cabe la menor duda de que siempre hay casos en los cuales una misma imagen personal será interpretada de modo positivo y negativo a la vez. Esto es consecuencia de los diferentes perfiles de personas a los que nos enfrentamos. ¿Qué hacer cuando esto ocurra? Asegurarse de que la opinión negativa no es muy fuerte, que será pasajera y de que su repercusión no será muy dañina. Además, hay que prestar especial atención a los perfiles de los que dicha opinión negativa proviene y si es interesante tenerlos como relevantes, así como contrastarlas con otra gente, por si en el fondo existe algo de verdad (porque seamos sinceros, de mentirosos dañinos, están las redes sociales llenos). Siempre y cuando no sean objetivo de nuestra imagen, las cosas están bajo control. Y por lo general estos nunca son la gente objetivo de nuestra imagen. Pero si lo son, es que nos hemos equivocado completamente de objetivo y mundillo.

Saludos.
Papá Vader

Foto: http://www.hansel-y-gretel.es/nos-vamos-de-tiendas/2011/camara-lego/

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