miércoles, 28 de diciembre de 2011

El Chino y el Arroz









Hace ya un tiempo, por Facebook colgaron esta fábula china, que hacía algunos años ya había leído, y había medio olvidado su existencia.

Me hace gracia que en estos tiempos tan turbulentos dentro de los movimientos y asociacionismos, como cada ciclo de un lustro suele pasar, alguien haya colgado este cuento, dándose cuenta o no de lo que realmente quiere decir.

Pero sin mayores preámbulos, pasemos aponer la fábula.

Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de su esposa, cuando vio a un hombre chino poniendo un plato con arroz en la tumba vecina. El hombre se dirigió al chino y le preguntó:
-"Disculpe señor, ¿de verdad cree usted que el difunto vendrá a comer el arroz?…
–"Sí", responde el chino, “cuando el suyo venga a oler sus flores…”

Moraleja: Respetar las opiniones del otro, es una de las mayores virtudes que un ser humano puede tener. Las personas son diferentes, por lo tanto actúan diferente y piensan diferente.
No juzgues…solamente comprende…, y si no lo puedes comprender…, RESPÉTALO.”

Al leer con detenimiento este escrito, y ver las respuestas que se dan en interner, y en especial en Facebook, me he dado cuenta que hay gente que no tiene ni la más remota idea de lo que está diciendo este cuento, por lo que intentaré explicarlo, para una mayor comprensión.

Si cualquiera piensa que el hacer las cosas de una forma determinada, es obligación de todo el mundo hacerlo de la misma manera, puede darse el caso que otra persona, buscando el mismo objetivo, lo haga de diferente forma.
Si esta forma la encuentras totalmente absurda, mejor plantéate si lo que estás tú haciendo es realmente también absurdo.

En el relato anterior el segundo personaje se presenta a ofrendar a sus difuntos con un bol de arroz acabado de hacer, por lo que el primero, que piensa que ofrecer un ramo de flores recién cortado es lo correcto, ve lo absurdo del segundo personaje. Pero este, le hace ver que ofrecer flores a un difunto, que ni las puede ver ni las puede oler, es igual de absurdo.

Con ello quiero decir que todo aquel que opina una cosa determinada y no acepta que otros opinen de otra forma diferente, ya que pueden considerar que su opinión es la correcta y la de los demás en la incorrecta, muy posiblemente no se da cuenta que esa postura sea también incorrecta (o más todavía, no se sabe nunca).

Y es por ello que la última frase, la mejor y más cavilada de todo el cuento dice: “No juzgues…solamente comprende…, y si no lo puedes comprender…, RESPÉTALO

Tener opiniones diferentes es algo de lo más normal del mundo; sería sumamente aburrido que todos opináramos exactamente lo mismo (aunque posiblemente evitaría muchos problemas políticos jejejeje). No es necesario estar de acuerdo en todo, sino entender que el otro está viendo las cosas de forma diferente a la nuestra.

Una cosa es discrepar y tener opiniones diferentes y otra muy distinta es juzgar las creencias u opiniones del otro.

Y mi querido lector, dejemos en paz al personaje de la ofrenda de arroz, que  por el hecho de juzgarlo, lo que estamos haciendo es el ridículo más espantoso.

Y recordad:

"La persona que cambia puede equivocarse, pero la que no cambia nunca, siempre vive equivocada".

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